José Millalen, dirigente mapuche: “La Consulta Indígena es una amenaza a la recuperación de la tierra”

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El dirigente José Millalen: asegura que el cambio de ministro en la cartera de Desarrollo Social no alterará nada. “Usaremos todas las estrategias y caminos para lograr el objetivo de dejar sin efecto esa consulta”, afirma.

José Millalen Paillal, consejero de Conadi considera que el fracaso de la Consulta Indígena es una “victoria política no común para los pueblos oprimidos” y que buscarán todos los caminos para dejarla sin efecto. “Lo que veo hoy día, de parte de este Gobierno en particular, es que sin escrúpulos quieren imponer una visión occidental de la vida. A lo que están apuntando, y que es lo que siempre han querido, es la chilenización, el irrespeto a cultura distinta, a un pueblo que tiene una forma distinta de relacionarse con la tierra y consigo mismo”.

La consulta indígena del gobierno está en la Unidad de Cuidados Intensivos. Eso no quita que varios dirigentes mapuche insistan en asegurarse que esta iniciativa que, en su momento, fue un elemento clave del Plan Araucanía de Sebastián Piñera, fallezca.

“Usaremos todas las estrategias y caminos para lograr el objetivo (de bajar la consulta indígena)”, afirma José Millalen Paillal, uno de los cuatro consejeros mapuche de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, integrada por ocho personas.

Profesor de historia y dirigente en varias organizaciones mapuche, este ex concejal de la comuna de Galvarino, es enfático al señalar que la consulta indígena debe quedar sin efecto. ¿Por qué? “Lo que veo hoy de parte de este gobierno en particular, es que sin escrúpulos quiere imponer una visión occidental de la vida. A lo que están apuntando, y que es lo que siempre han querido, es la chilenización, el irrespeto a cultura distinta, a un pueblo que tiene una forma distinta de relacionarse con la tierra y consigo mismo”, afirma Paillal, quien es parte de la Conadi desde junio de 2016 y autor del libro “¡…Escucha, Winka…! Cuatro Ensayos de Historia Nacional Mapuche y un Epílogo sobre el Futuro” (LOM Ediciones, 2006).

En conversación con INTERFERENCIA, sostenida en su hogar en Temuco, José Millalen Paillal habla también de política contingente. “El cambio de Moreno es consecuencia también del fracaso de su política en materia indígena”, sostiene. “Yo no espero un cambio muy relevante en beneficio de nuestros pueblos”, afirma en referencia al nuevo ministro de Desarrollo Social, Sebastián Sichel.

¿Cómo analiza el proceso de la consulta indígena?

Hoy día nosotros como pueblo podemos decir que estamos logrando una victoria política que no siempre es común para los pueblos oprimidos. Podrá ser parcial, pero es un triunfo político. Yo siento que más allá que continúen o no con su farsa, creo que hemos logrado que las comunidades entiendan la amenaza. El rechazo a la consulta indígena y modificación de la ley fue rotundo, porque hay una amenaza a la recuperación de la tierra. Hubo un rechazo incluso en lugares en que el gobierno no se lo esperaba, por eso debemos aprovechar de capitalizar eso en términos de movimiento, de articulación y definición de una agenda a corto y largo plazo.

En último trawun, hablamos que la consulta debe anularse, debe quedar sin efecto, no se está pidiendo suspenderla o aplazarla. Lo que se acordó es que se continuarán con las iniciativas propias de cada comuna, como el rechazo a través de las actas, pero también explorar todas las vías, jurídicas, recursos de protección, e incluso el campo internacional con las Naciones Unidas. Usaremos todas las estrategias y caminos para lograr el objetivo de dejar sin efecto el proceso de consulta.

Las políticas del ministerio Desarrollo Social han estado marcadas por el rechazo a esta consulta indígena. Incluso un día antes del cambio de gabinete, el director de la Unidad Coordinación Asuntos Indígenas, Andrés Cortés, renunció al cargo por motivos personales.

Su renuncia fue una consecuencia lógica. Es lo que pasa siempre, es el eslabón más débil ante una fallida implementación de la consulta, aunque también tenía responsabilidad, deberían haber rodado más cabezas de mucho más arriba.

Aquí ha habido una subestimación absoluta de parte del gobierno y sus encargados sobre el movimiento mapuche. Tratan de imponer una agenda, sin el menor diálogo político, existiendo incluso los espacios institucionales como el Consejo Nacional de la Conadi. Quieren imponer una visión ajena a nuestra cultura, a nuestra propia visión de desarrollo y a la relación que tiene la sociedad mapuche con la tierra.

¿Qué opina de la salida de Alfredo Moreno del ministerio de Desarrollo Social, dejando atrás el Plan Araucanía que prometía traer la paz en la zona?

El cambio de Moreno es consecuencia del fracaso de su política en materia indígena. Hay intereses creados de sus asesores más directos con tema de tierras, con lo último que se ha informado también del señor Juan Pablo Longueira, que es asesor del ministro Moreno, jefe de gabinete, que también tiene tierras en comunidades indígenas en Villarrica.

Hay un modelo político más allá de las personas que obedece a una planificación política mayor. En ese sentido yo no espero un cambio muy relevante en beneficio de nuestros pueblos. No nos queda otra que seguir articulando, reforzando, mirándonos nosotros como pueblo.

¿Qué le recomendaría al nuevo ministro de Desarrollo Social?

En términos políticos lo que se ha generado es una agudización de las desconfianzas entre los pueblos indígenas, por lo tanto, lo primero que debiera hacer es tratar de reconstruir esas confianzas y eso pasa hoy día por dejar sin efecto la consulta.

Tiene que generar un diálogo real y con quien tiene que conversar es con los grupos activos. Aquí no se trata que se pasee por comunidades a comer sopaipillas o a tomar a muday, porque nuestra gente es amable, pero que no mal entiendan eso. El ministro Moreno pensó que con participar de algunas ceremonias la cosa estaba lista para implementar una agenda que ellos habían diseñado, y eso le rebotó en la cara, eso pasó porque no dialogaron con quiénes tienen que conversar, que es el movimiento organizado, el cual está planteando una demanda política hace mucho tiempo. Una demanda que cada vez está más fortalecida.

¿Cuáles serían las nuevas demandas de los movimientos organizados?

Seguiremos trabajando para avanzar respecto a nuestros derechos colectivos y los ejes centrales siguen siendo la libre determinación y el territorio. También pensamos como hito relevante el Bicentenario del Parlamento de Tapihue en 2025. La idea es trazar esta agenda de mediano y largo plazo, pero sin dejar la cotidianidad en términos de demanda. Por ejemplo, fácilmente son 1.000 comunidades que hoy día tienen formalizada su demanda de tierra ante la Conadi, pidiendo la aplicación de la Ley Indígena para su ampliación territorial. Entonces también trabajaremos con esta comunidades que no necesariamente están a favor de la vía confrontacional, sino que quieren usar los mecanismos institucionales.

¿Tomarán alguna medida respecto de los casos de compra irregulares de tierras indígenas?

Nosotros hemos denunciado eso en el Consejo de la Conadi como ilegalidad. Hoy en día los casos son más emblemáticos, por la connotación que tienen de los personajes. Pero sabemos que esos territorios tienen un potencial turístico enorme y los particulares que se han instalado ahí no solo lo hacen por tener una casa de veraneo, también para especular, vender, lotear y vender condominios, como ya se está dando en la zona. Es una vulneración a la Ley Indígena la cual es explícita en términos de prohibir la venta de tierra indígena a particulares no mapuche.

Lo que veo hoy día de parte de este gobierno es que ojalá se aplicará el derecho común, que no existan están legislaciones especiales, pero eso es un mínimo de garantía en nuestra condición de pueblos originarios. Estamos en un momento complicado, de amenaza por quienes hoy día gobiernan, del empresariado asociado, de un modelo neoliberal intensificado cada vez más, que no tienen escrúpulos en justificar, por ejemplo, la ilegalidad como lo hizo Conadi con el caso de Rodrigo Ubilla. Detrás de esta visión de ‘integrar’, esto sigue siendo un etnocidio.

Fuente: Interferencia