Gloria Cheuquelen y la recuperación de las tierras

Comparte este artículoShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInEmail this to someone

Cuando alguien ve a una mujer dirigiendo, alguna extrañeza suele remecer nuestras cabezas. Sin embargo, dentro de un mundo de hombres, las mujeres se están abriendo el paso, y claramente los obstáculos no son los hijos, sino que la sociedad. Pero nada es imposible.

Gloria Cheuquelen Por Alexia Bórquez Bravo y Sebastián del Campo – Fuente: blog.lanacion.cl

La comunidad Peñi-Lamien, ubicada en Pichillan, en el sector Sara de Lebu, comuna de Los Álamos, se encuentra hace más de un mes en una toma de un predio de la Forestal Tierra Chilena.

Para aclarar, el Wallmapu, para el pueblo Mapuche, es el territorio perteneciente a las y los mapuches, defendido históricamente. Así fue desde sus inicios, contra el Imperio Inca y el Imperio Español, y en la actualidad, contra el Estado y sus privados, que en dictadura comenzaron la plantación de monocultivos de pino y eucalipto, secando napas y ríos, destruyendo el suelo e impidiendo el libre tránsito de las comunidades por sus tierras.

Hoy son 15 las familias que se encuentran viviendo en esta toma. Aseguran que están dispuestos a dar la vida por su lucha, y desean que su descendencia la continúe de ser necesario. Tras estar en negociaciones con la forestal, ésta respondió vía correo, negándose rotundamente a “transferir parte alguna de sus predios pretendidos por vuestra Comunidad, ni por ninguna otra, solicitando nuevamente que procedan al retiro y desocupación inmediata de los mismos”, lo que reafirma la frase “por la razón o por la fuerza”.

Con 37 años, titulada de Prevención de Riesgos, madre de dos hijos y profesora de mapudungun, Gloria Cheuquelen es una mujer mapuche, luchadora, apasionada, y por sobre todo, llena de orgullo por su pueblo. Es quien preside la comunidad desde agosto de 2015, por elección popular.

Nuestra generación va a luchar por lo que un día se nos fue arrebatado”, nos comenta Gloria, mientras la conversación se torna más del alma, tras la ceremonia en que se levantan los chememul, hombres de madera, soldados espirituales, y por lo demás, sagrados.

La comunidad desde el 2009 se vio obligada a hacer propia la orgánica de los grupos políticos, una lógica que proviene de la sociedad occidental, pero que en definitiva constituye una adaptación a la que han tenido que optar con el fin de triunfar en este camino invadido. Pese a eso, la dirigente es enfática en que “nosotros siempre seremos un pueblo, nación Mapuche”.

Como presidenta desde hace, aproximadamente, cuatro años en la Asociación Huillimapu, Gloria es una de las pocas mujeres que dirige uno de los movimientos más importantes del país, tengámoslo en cuenta. ¿Extraño? ¿Y por qué?

La ausencia de reconocimiento nacional a los derechos de los pueblos originarios, tanto en términos políticos como humanitarios, afecta directamente a la mujer mapuche pues, en general, Chile carece de políticas públicas dirigidas a las féminas. Y, por favor, seamos sinceros, la discriminación a la mujer es latente, y más aún si ésta busca posicionarse intelectualmente.

Si intentamos buscar información en internet sobre la mujer mapuche, las opciones, principalmente, se basan en la artesanía y vestimenta. Incluso, si indagamos sobre la discriminación a la mujer mapuche, lo único que encontramos es lo mismo.

Alguna vez, Pedro Lemebel mencionó en “El Manifiesto” que “no me hablen del proletariado, porque ser pobre y maricón es peor. Hay que tener ácido para soportarlo”. Y, siendo realistas, esta situación no se aleja mucho de los roles femeninos en esta sociedad.

Debemos entender que ésta es una doble lucha. Ser mujer y mapuche, ir a la guerra, sin temores, es un acto de rebeldía. Un amor propio, un amor social, y un amor a su pueblo. Ir en contra de las limitantes y las faltas de espacios, contra la militarización y sus fuerzas represivas. Esto no es fácil, pero tampoco es imposible, y Gloria lo sabe, por lo que su posición como dirigente y la lucha del pueblo debe ser reconocida, destacada, además de ser escuchada. Y, la verdad, sabemos que ella dispone su vida para lograr sus objetivos.

Que el día de la mujer sea todos los días, porque la lucha es a diario, y esto lo sabe el pueblo/nación mapuche. ¡Newen!