Annemarie Erb Barrett: “Como artistas tenemos que responder a las luchas sociales de nuestros tiempos”

«Como una mujer blanca, encima norteamericana, pienso que también es mi responsabilidad ser crítica del mundo de donde vengo y en cuanto pueda, usar el arte como herramienta para reflejar la resiliencia de personas que han sido históricamente marginadas. Espero desafiar al racismo, clasismo, sexismo, homofobia etcétera en nuestra sociedad pintando los rostros de personas quienes admiro y considero un ejemplo para mí y para todxs nosotrxs».

 

28/07/2019.-La mayoría de sus amigos/as la conocen como Ana María, o «Anita.» Annemarie Erb Barrett nace y crece en Minnesota, Estados Unidos. Desde que era pequeña le gustaba dibujar y pintar, pero al entrar en la Universidad para estudiar Comunicación Social, dejó de priorizar el arte en su vida. Luego, se dedicó al activismo y a los movimientos sociales. Entonces, tuvo la oportunidad de estudiar más sobre la historia de la política de los Estados Unidos y desarrolla una crítica hacía la política imperial de los EEUU. Es por eso que cuando sale de la Universidad, decide trasladarse a Cochabamba, en Bolivia, cuando tenía 23 años. “Me interesaba mucho las críticas hacia el capitalismo, neoliberalismo, etcétera que provenían de los Pueblos indígenas y movimientos sociales en Bolivia en particular”, nos relata.

“Originalmente mi intención era quedarme viviendo y trabajando con el apoyo de una ONG norteamericana en Cochabamba por dos años. Pero durante esos primeros años conocí a un Cochabambino, decidimos ser pareja y por eso decidí quedarme más tiempo. Al final,  decidimos construir una vida juntos en Bolivia y por eso ya llevo más de seis años viviendo y trabajando en Cochabamba. Recién en estos últimos tres años estoy volviendo a priorizar el arte en mi vida y mi pequeño negocio como artista se ha vuelto una forma de auto-sustentarme» comenta.

Junto a su pareja, se dedicaron a la producción agrícola ecológica en pequeña escala, a la elaboración de productos ecológicos (entre ellos vinagre de manzanas ecológicas, condimentos sanos y naturales), al arte, artesanía y a la música.  “Desde que terminé mi contrato con la ONG norteamericana hace dos años, trabajamos independientemente sin apoyo institucional. Vivir una vida coherente es una reflexión constante para nosotros y estamos aprendiendo a generar nuestros propios recursos con las habilidades que tenemos y las habilidades que estamos aprendiendo”, comenta.

-¿Cuáles son los principales temas que trabaja en su arte y por qué los elige? ¿Qué técnicas utiliza?

Trabajo principalmente con acuarelas. Soy del pensamiento de que el arte nunca debe quedar como un pasatiempo de la gente elite, debería ser accesible para todxs y por eso opto por las acuarelas porque son muy accesibles. Con un muy bajo costo puedo pintar muchos cuadros, sólo necesito mis pinturas que son de calidad sencilla (los mismos que compramos para lxs niñxs para pintar), papel de acuarela y un pincel. Sólo uso un pincel para pintar todos mis cuadros, también con el propósito de demostrar que se puede hacer arte sin mucha inversión económica.

En mi arte enfoco bastante en temas de justicia social y salud emocional. Me identifico bastante con una frase de la música Afroamericana, Nina Simone, que se podría traducir más o menos así: “La obligación de una artista, según mi forma de ver, es reflejar los tiempos.” O sea, como artistas, tenemos que responder a las luchas sociales de nuestros tiempos. Comparto esa visión. En mi arte, trato de enfocar en las historias y las luchas de las personas más marginadas en nuestra sociedad (personas que se identifican con diversas sexualidades, diversas experiencias culturales y/o clases sociales, diversas habilidades, etcétera). Como una mujer blanca, encima norteamericana, pienso que también es mi responsabilidad ser crítica del mundo de donde vengo y en cuanto pueda usar el arte como herramienta para reflejar la resiliencia de personas que han sido históricamente marginadas. Espero desafiar al racismo, clasismo, sexismo, homofobia etcétera en nuestra sociedad pintando los rostros de personas quienes admiro y considero un ejemplo para mí y para todxs nosotrxs. Pienso que mis paisanos y la gente blanca en general tenemos mucho que aprender de los Pueblos Indígenas al nivel mundial y espero que mi arte pueda ser un medio para desafiar al sistema que históricamente intenta ocultar y/o destruir la cultura de los de abajo.

También, vale la pena mencionar que pasaba los primeros cuatro años de mi vida acá en Cochabamba diariamente acompañando a mujeres Quechuas que migraron a las zonas periurbanas de la ciudad desde sus Pueblos rurales. Con el tiempo nos volvimos compañeras, amigas, y siento un profundo agradecimiento hacia ellas por todo lo que me enseñaron y me siguen enseñando.

Como les digo a ellas, yo llegué a Bolivia con una carrera profesional, mi idioma materno inglés, o sea, muchas cosas valoradas por el sistema capitalista. Pero yo no sabía cocinar, ni cultivar mis propios alimentos, tampoco sabía cómo compartir en una cultura tan comunal/colectiva ya que vengo de uno de los países más individualistas del mundo. Fueron ellas quienes me enseñaron a cuidar a la tierra, a las plantas, a cocinar mis alimentos e invitar lo que tengo a los demás. Por medio de estas amistades interculturales aprendí a ser mejor persona y valorar la vida más allá de la profesionalidad cuya discriminación a menudo nos vuelve ciegos frente a las diversas sabidurías de personas quienes no tuvieron el privilegio de un alto nivel de educación formal.

Me siento muy afortunada de haber sido recibida por ellas y tener la oportunidad de caminar y aprender junto a ellas. Por eso también siento una responsabilidad de reflejar en mi arte los valores que ellas me enseñaron y a la vez pintar imágenes y mensajes que desafían a la discriminación que ellas viven a diario.

 

 -Vemos en las obras un especial interés en las luchas de los Pueblos Indígenas ¿Puede por favor referirse a esto? ¿Cómo el arte es a la vez herramienta de lucha, de denuncia y de aporte para la transformación social?

Yo admiro mucho a lxs artistxs que encuentro que están dedicándose al arte como herramienta de lucha y humildemente me sumo a ese digno trabajo. Me parece que el arte tiene una habilidad única para conmover a la gente. Yo me acuerdo claramente los mensajes y las imágenes de obras de arte y la música que me conmovieron e impulsaron un cambio dentro de mí. Admiro al arte que nos incomoda, que desafía nuestra forma de ver o nuestro estilo de vida, que nos hace pensar de otra manera y que nos hace recuerdo que no estamos solos en ésta lucha.

La verdad, por un tiempo, yo menospreciaba el arte. Cuando estaba recién en proceso de abrir mis ojos frente a las profundas injusticias en el mundo fuera del mundo privilegiado de dónde vengo, yo consideraba que el arte era algo débil frente a toda la violencia que existe, yo pensaba que el activismo era la solución, las manifestaciones, y otros, para afectar a la sociedad. Yo no valoraba el poder del arte en la lucha. Pero luego me di cuenta que la forma en que yo menospreciaba al arte también reflejaba algo del capitalismo dentro de mí. Tenía que romper muchos esquemas en mi propia vida para dejar de tratarme a mí misma como una máquina que tenía que producir resultados en las luchas sociales. El arte para mi ahora tiene dos propósitos, herramienta de lucha para la transformación social y herramienta de sanación para mi propia transformación personal.

-¿Puede referirse por favor a la hermandad de las luchas de los Pueblos indígenas en diversos territorios de Abya Yala  y cómo el arte puede aportar a principios comunes de lucha y resistencia?

En mi cuadro, “Siembra Resistencia,” junto las imágenes de una mujer Zapatista, una mujer Mapuche, una mujer Afrocolombiana (Francia Márquez, ganadora del premio Goldman), y una mujer Aymara, como símbolo de la hermandad de las luchas de los Pueblos indígenas en los diversos territorios de abya yala.  En cada territorio de las mujeres representadas en este cuadro, existen luchas contra el extractivismo, capitalismo, neoliberalismo, racismo, sexismo, etc. y mi intención fue representar las diversas expresiones de resiliencia que provienen de los Pueblos indígenas que están diariamente resistiendo éstas injusticias. Lo hermoso del arte es que podemos, por medio de un cuadro, juntar la imagen de diversos Pueblos que en la vida cotidiana se encuentran físicamente lejos pero cuyos valores, principios y estilos de vida manifiestan una visión común de lucha y resistencia. Considero que una de las principales armas del sistema capitalista es el aislamiento y el individualismo que efectivamente intentan dividirnos y desmoralizarnos, pero en este cuadro quise demostrar que estamos profundamente conectados.

-¿Puede por favor referirse a las luchas de resistencia  que se están dando en el territorio en que habita?

Como extranjera, quiero primero reconocer que no soy ninguna experta en la experiencia vivencial de los Pueblos que están luchando por sus derechos y por el respeto de la Madre Tierra aquí en Bolivia. A la vez, apoyo y respeto a mi pareja y otrxs amigxs quienes nacieron y crecieron aquí que también me han ayudado a entender más sobre las complejidad de las luchas locales en este territorio. Nosotros vivimos en la ciudad de Cochabamba y nos preocupamos mucho por los problemas de deforestación y extractivismo que provienen de las agroindustrias y empresas mineras multinacionales aquí en Bolivia que afecta directamente a los Pueblos indígenas y sus territorios. Apoyamos por medio de la solidaridad a los Pueblos que están resistiendo a éstas violencias.

Al nivel más local, formamos parte de algunos grupos de pequeñxs agricultores quienes estamos trabajando para generar espacios de mercado que tienen precios justos y productos sanos y orgánicos que beneficia a nuestras comunidades que se encuentran cada vez más enfermos por falta de una buena alimentación libre de agroquímicos. Queremos crear redes de confianza que apoyan al consumo responsable, la producción agroecológica, y el cuidado de la Madre Tierra.

También mi pareja forma parte de una comunidad cultural que se llama Ayllu Ñan Amayumpi aquí en Cochabamba que se dedica a tocar música autóctona de las diversas regiones Andinas. Como pareja yo le acompaño en esta comunidad y consideramos que también la música autóctona es una parte integral de la resistencia de los Pueblos indígenas.

-Por último, ¿Cómo puede contactarse la gente con Usted, donde se puede acceder a sus obras?

En la ciudad de Cochabamba, vendo reproducciones de mis cuadros en una tienda alternativa que se llama Tienda Nómada. También me interesa exponer mis cuadros, pero por el momento no tengo ninguna exposición planificada. También tengo un sitio de web (que por el momento está en inglés): https://aebart.weebly.com/

Tengo cuentas en Instagram y Facebook como artista:

Instagram: aeb.art

Facebook: https://www.etsy.com/shop/AEBartShop?ref=seller-platform-mcnav

Vendo reproducciones al nivel internacional por medio de una tienda virtual. Aquí está el enlace donde se puede visitar mi tienda: https://www.etsy.com/shop/AEBartShop?ref=seller-platform-mcnav

Por Martina Paillacar M, periodista Colectivo Mapuexpress.