Cambio climático, justicia social y movilizaciones en Chile – despertar soñando

15/12/2019

Por Alejandra Parra, publicado originalmente en larazón.cl

*Un sueño lúcido es un sueño que se caracteriza por que la o el soñante es consciente de estar soñando, logrando modificar relativamente a voluntad los acontecimientos del sueño.

Desde el 18 de Octubre de 2019, en Chile pasamos al surrealismo cotidiano. Nos despertamos y levantamos para soñar en la realidad. Para vivir un sueño lúcido* en estado de vigilia, donde cada día podemos modificar la realidad con nuestras acciones. Donde ya no tenemos miedo, porque nada puede ser peor de lo que teníamos antes de que comenzaran las manifestaciones masivas por justicia social en Chile.

Antes de la explosión social, el activismo socioambiental al que me dedico desde hace veinte años parecía no dar los frutos necesarios y la desesperanza se estaba apoderando de mí. Despertar cada día a una normalidad falsa, donde en apariencia todo estaba bien, donde las quejas al sistema eran casi marginales, donde siempre éramos las mismas y los mismos quienes intentábamos casi en vano develar las injusticias, falsedades e incoherencias de un sistema diseñado para enriquecer a los ricos a costa del empobrecimiento de los pobres, a través del abuso y sometimiento de todo lo que no fuera blanco, masculino ni humano, esa realidad de espejismo me sacaba de quicio cada día más. Pero nada era en vano, estábamos nutriendo el sustrato.

Hoy, aunque los problemas socioambientales siguen intactos, el despertar del pueblo de Chile abre posibilidades ciertas de cambios estructurales que posibiliten comenzar a reparar los daños que hemos provocado al planeta, nuestro único hogar, nuestra casa común. La ocurrencia de la insurgencia social de Chile en paralelo con la preparación de las actividades alternativas  ciudadanas de la COP 25 (como la Cumbre de los Pueblos), no fue tal vez coincidencia. En efecto cada una fue potenciada por la otra, y ambas son muestras de un proceso de maduración de los movimientos sociales en Chile, que nos ha hecho consientes cada vez más de lo interrelacionadas que se encuentran las demandas ciudadanas y cómo todas las injusticias tienen un origen en común. Tal vez ese origen común tiene distintos nombres. Para mi gusto el que mejor los resume es el colonialismo.

La idea de que “pienso, luego existo”**, es una herramienta muy precisa de dominación. Al mismo tiempo que se aceptaba esta afirmación, se aceptaba que los únicos que piensan son los hombres blancos. Hombres de otras razas, mujeres de todas las razas, y por su puesto todo ser vivo no humano, no piensa, y por ende no existe, no es digno de derechos y debe ser dominado por quienes si piensan: los hombres europeos.

Con ese lema desde Europa se avanzó al mundo despojando de derechos a todas las mujeres y a todos los pueblos originarios del mundo, imponiendo el modo de vida europeo como el único válido, como la forma deseable de vida para toda la humanidad, despreciando las formas de vida indígenas y su convivencia directa con la naturaleza como seres vivos parte de la biodiversidad de los ecosistemas, lo que realmente somos (o deberíamos volver a ser). La misma idea hoy se impone con un nuevo nombre: desarrollo. Tod@s queremos ser desarrollad@s, vivir con los estándares de comodidades de Europa, pertenecer a la OCDE, aceptando nuestra posición subordinada de “país tercermundista” o “subdesarrollado”, o “en vías de desarrollo”, sin cuestionar quién inventó el concepto y por qué nos pusieron automáticamente en subordinación de quienes nos colonizaron.

El desarrollo es verdaderamente un sueño, pero no uno lúcido. Es un sueño en el que no podemos modificar nada de lo que en él ocurre, donde solo vemos pasar vertiginosamente los acontecimientos, con aberraciones constantes de por medio que pasan tan rápido que apenas nos dan tiempo de reaccionar, sin darnos cuenta de que es una falsa realidad, un espejismo que apenas intentamos acercarnos, desaparece de inmediato.

El desarrollo solo es posible a través del despojo y la esclavización. Así logró Europa los niveles de riqueza que hoy ostenta. Tal vez hoy en día los estándares ambientales de Europa son estrictos, tal vez han abolido la esclavitud dentro de sus fronteras, tal vez es el lugar del mundo donde los derechos civiles y sociales están más garantizados. Pero el confort material de Europa se sigue manteniendo gracias a la explotación de sus antiguas colonias, hoy territorios supuestamente independientes, pero que más bien son solapadamente subordinados, a través del soborno de los estados y los empresarios criollos que continúan serviles al orden mundial impuesto desde hace cientos de años. No les importa a las empresas de los países desarrollados que sus trabajadores no tengan derechos laborales en los países donde operan, tampoco les interesan los daños ambientales que generan, mientras puedan continuar trasladando riquezas hacia sus casas matrices.

Todo este desquiciado desbalance de poder y riqueza y sus impactos ambientales a nivel local y mundial, es sin embargo achacado a la ciudadanía común, como si fuera la responsable de los daños (casi irreparables) al planeta. Recicla y báñate en 5 minutos para expiar tus culpas, pero no dejes de comprar y comprar. Trabaja para tu jefe hasta tu último aliento para que seamos algún día un país desarrollado. Pero el desarrollo para tod@s es imposible, así como mitigar el cambio climático a través de soluciones capitalistas.

El botón de muestra es el litio. Se ha planteado la energía solar como la panacea para resolver la crisis climática y terminar con la producción de energía en base a fuentes fósiles emisoras de gases de efecto invernadero. Para almacenar la energía producida de fuentes solares, se necesitan baterías que requieren litio para su fabricación. ¡Urra, Chile tiene los yacimientos de Litio más grandes del mundo! ¿Pero quién los controla? Soquimich (SQM), una empresa que era del Estado, pero hoy pertenece a Ponce Lerou, yerno del muerto dictador Pinochet. La otra empresa explotadora del litio en Chile es Albemarle, transnacional estadounidense que el año pasado tuvo ganancias por más de 3 billones de dólares.

¿Y si estatizáramos el litio? ¿Podríamos solucionar el cambio climático y las injusticias sociales en Chile al mismo tiempo? Ese es el espejismo. Los yacimientos de litio en el mundo suman 16 millones de toneladas***. Para convertir el parque automotriz mundial a energía eléctrica se requieren 24 millones de toneladas de litio al 2020. Con todo el litio del mundo, no nos alcanza. La electromovilidad es un espejismo. Pero una pregunta más profunda es: ¿es justo que destruyamos un ecosistema tan único y delicado como el salar de atacama, donde habitan flamencos y parinas, para acercarnos al espejismo de resolver el cambio climático sin deshacernos del capitalismo? Hoy los Pueblos Atacameños nos enseñan que claramente no es justo. Que destruir los territorios de unos pueblos para mantener las condiciones de vida de otros, es a estas alturas claramente inaceptable. Hoy decenas de personas de Pueblos Atacameños bloquean el acceso de SQM y Albemarle al Salar de Atacama****. La principal razón del bloqueo: el apoyo a las movilizaciones del pueblo chileno. Qué lucidez la de los pueblos atacameños, y qué lección nos enseñan.

Es hora de que la humanidad recupere la capacidad de relacionarse con el planeta como una especie dentro de la biodiversidad planetaria. Es hora de mirar a los pueblos originarios y sus culturas, y rescatar lo que nos pueden enseñar para recuperar esa relación. Es hora de reposicionar a los países desarrollados como lo que realmente son: causantes de las catástrofes ambientales globales, y darle la oportunidad a los pueblos de esos países de recuperar también su humanidad como componente de la biodiversidad de sus territorios. Debemos reducir el consumo de energía industrial y doméstica, debemos recuperar los bosques, debemos devolver la tierra y los bienes comunes a manos de los pueblos para su uso en la resolución de las reales necesidades. Estas son las verdaderas soluciones al cambio climático y a las injusticias sociales.

Mientras mantengamos la lucidez de este sueño, existirán posibilidades de lograrlo.

**Descartes, Discurso del método (1637).

***United States Geological Survey 2018.

**** https://www.elciudadano.com/chile/comunidades-indigenas-bloquearon-acceso-a-depositos-de-litio-en-el-salar-de-atacama/10/27/

Alejandra Parra Muñoz Máster en Planificación – University of Otago – Nueva Zelanda Bióloga en Gestión de Recursos Naturales – Red de Acción por los Derechos Ambientales RADA