En enero del 2026 Espacio Txawün vivió la 8va versión de La Junta Verde, un encuentro de artes vivas en Wallmapu que reúne distintas disciplinas artísticas en un solo día, en torno a la naturaleza. Para el atardecer, cuando el calor comenzaba a bajar y el cielo de verano se volvía rojizo, Joel Maripil, ülkantufe del territorio lafkenche, llegó al escenario principal para cerrar la jornada con sus ül, sus cantos en mapuzugun, y algunos relatos de sus experiencias en esta larga trayectoria que ha desarrollado con sus creaciones.
FUENTE: TxawünZine
Joel ha llevado el canto mapuche más allá, se ha desenvuelto como investigador, recopilador y compositor, participando en festivales internacionales tales como Global Toronto en Canadá, Fluvial en Valdivia, Pulsar en Santiago de Chile y Comunidades chilenas en Australia y Canadá. En esta entrevista, concedida días antes de su presentación en La Junta Verde, nos cuenta cómo llegó al canto, la urgencia del arraigo y conocimiento de nuestra identidad mapuche y también, su sueño de la creación de un conservatorio de artes mapuche.
¿Desde su experiencia como ülkantufe, ¿qué lugar ocupa hoy el canto mapuche en los procesos de revitalización del mapuzugun?
Yo considero que es mucho más que el mapuzugun, porque para poder uno cantar primero tiene que saber valorarse como persona, valorar una cultura, una nación, valorar la existencia, valorar el que sí existe un pueblo como el mapuche o como cualquier otro pueblo, por algo existe y tiene importancia aquí sobre la tierra. Entonces, una cultura como la nuestra no nació porque quiso nacer, sino porque alguien quiso y lo hizo. Se formó. Al entender todo esto, al saber que un pueblo que tiene todo, tiene música, tiene arte, tiene instrumentos, tiene deporte, tiene ideología política, tiene espiritualidad, tiene educación, tiene medicina, tiene todo lo que una nación debe tener. Para mí tiene mucha importancia el mapuzugun para comunicarse, pero si fuera solamente eso lo importante dentro de la música, aquí donde yo vivo hablan un montón de gente mapuzugun, mucha gente pero solo canto yo. Entonces, ahí yo me doy cuenta que para poder cantar hay que tener más que eso y una fuerza, una fuerza de valoración y una alegría de haber nacido y de pertenecer a un pueblo como el nuestro. Después, yo cantando, me di cuenta que pude abrir todas las puertas, eso yo no lo sabía, que podría abrir muchas puertas en el planeta.
Y ahora estoy muy seguro de lo que hago y que si voy a cualquier lugar del mundo yo soy validado enteramente.Y entonces no tengo ninguna duda sobre eso.
Su trabajo cruza creación artística, investigación y educación, particularmente con niños y niñas ¿Qué ha aprendido de ese diálogo y cómo influye en su manera de crear?
Ha sido bonito y desesperante. Bonito porque al trabajar con niños puede uno transmitirles, porque todavía no está manchado su pensamiento con ideología de los grandes, política y tantas cosas. Entonces, uno puede describir el conocimiento en la mente de los niños como si fuera una agenda que nadie ha ocupado todavía. Lo que me desespera es que hay tanta intervención que los niños después se olvidan y lo que hice como que no valió la pena. Eso desespera.
El territorio y la memoria están muy presentes en su obra ¿Cómo dialogan sus creaciones con los cambios sociales, ambientales y culturales que vive hoy Wallmapu?
Claro que sí están presentes, podría estar horas hablando sobre porque yo canto. Llegué a entender muchas cosas ahora después que canto (…) yo he recibido, se podría decir algunas críticas por el contenido de mis canciones, pero crítica de la gente que no entiende el idioma. Quieren que le hable de lucha, de fuerza, de todas esas cosas, pero yo le digo, ¿usted entiende el idioma? porque yo cuando canto ya estoy hablando todo eso pero lo estoy diciendo con una sabiduría. No estoy hablando como los raperos de hoy que lo hacen como directo, lo encuentro simple y además yo no canto protesta, yo canto propuesta. Al cantar propuesta, canto sabiduría. A mi me gusta estar despierto, tener que pensar espiritualmente y humanamente. (…) la protesta no avergüenza la maldad. La protesta “ensoberbia” a la maldad y llama a que se siente y haya enfrentamiento. En cambio la sabiduría, la sabiduría no, la sabiduría avergüenza la maldad, que es muy diferente. Y nosotros tendríamos que cantar así porque venimos de un pueblo muy sabio. Tenemos la posibilidad de hacerlo así.
¿Qué sueña o proyecta para el futuro de la creación artística mapuche ?
A mi me gustaría, quizás no va a ser nunca, que hubiera una escuela, un conservatorio de arte mapuche. Ahí yo sería profesor, pero en una escuela que me mandan a hacer clases, eso es como contarle un cuento a los niños y después se olvidan. Y tener una profesión parece que es más fácil que aprender a cantar. Hay mapuche de todo, abogados pero cantantes no.
¿Y qué será lo que nos está faltando para poder llegar ahí?
Bueno, hay que nacer también como cantante. Una que hay que nacer. Lo otro es que hay mucho desapego al pueblo. Una pobreza cultural. Eso es lo que está pasando. Hoy día la gente está más viciada, dejó de ser pensante, eso también importa. Hoy día la gente es creyente, creen en el otro, cree en los espejos con brillo, cree en cultura. Por ejemplo, Chile no es un ejemplo a seguir. Chile es creyente de todo lo que se hace en Estados Unidos, se visten de lujo, todo eso es un pensamiento parásito que está incluido y eso es solo para comprar, vender, consumir. Es una locura. Por eso hoy día es difícil encontrarse con alguien para hablar un tema que sea importante.
¿A la gente que se está acercando al canto mapuche, qué mensaje le entregaría usted?
El canto es una añadidura. Conocer profundamente nuestra cultura. Conocerla desde el principio como comenzó, primero uno tiene que aprender lo espiritual, cómo nació este pueblo, cómo hizo el idioma, su filosofía, su ciencia, al entender eso ya no va a cantar rap. Muchos cantantes mapuches dicen: “soy cantante mapuche” pero cantan en el español. Es mapuche, pero no está haciendo música mapuche. Si uno le dice eso a los chicos se ofenden, si se ofenden es porque no conocen. El que sabe se alegra, los sabios se alegran cuando le hacen la corrección, pero los no sabios se enojan (…) La música es el alma de cada pueblo. Es donde se concentra toda una sabiduría porque si no conoce la cultura de su pueblo es imposible que componga canciones que pertenecen a su pueblo. Si no sabe el kimun de un pueblo no puede componer canciones. Por lo tanto, hay que primero aprender cosmovisión, hay que conocer todo eso. Hay que dedicarse un buen tiempo, unos años vivirlo. Ir a los zatun, a los llellipun, gillatun, a todo. Ir a los conversatorios, a entender. Yo hice todo eso. Todo lo hice. Yo sabía hablar mapuzugun de chico, pero no bastó con eso. Tiene que aprender filosofía y ciencias, todo en profundidad y después uno se hace compositor porque sino va a componer con un pensamiento occidental.
Algunas palabras de la lengua mapuche:
Zatun: ceremonia de sanación que realiza la machi con la familia y cercanos de la persona enferma.
Llellipun: rogativa mapuche
Gillatun: ceremonia relevante y masiva que se realiza con toda comunidad para pedir o agradecer.
Kimün: conocimiento
Ül: canción mapuche
Ülkantufe: persona que se dedica a realizar el canto mapuche
Mapuzugun: lengua mapuche



