Hacia la urgente necesidad de proteger humedales

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Los humedales son ecosistemas esenciales, son purificadores de agua, retienen sedimentos y contaminantes, almacenan y recargan acuíferos, son fuente de alimento, medicina, fibras naturales, oficios. Asimismo, actúan como esponja natural contra las inundaciones y la sequía,  protegen y albergan una alta biodiversidad, incluyendo numerosas especies de aves.

Sin embargo, los humedales se siguen perdiendo, degradando y desapareciendo a un ritmo alarmante. En consecuencia, los beneficios esenciales que dan los humedales a la existencia también van desapareciendo. Múltiples asentamientos humanos se siguen emplazando en estos espacios e incluso, varios siguen siendo objeto de botaderos de basura y escombros.

A nivel internacional existe La Convención Ramsar, relativa a los Humedales, suscrita en ciudad del Irán situada a orillas del Mar Caspio firmada en 1971  y entró en vigor el 21 de diciembre de 1975 (En Chile entró en vigencia en 1981). Su principal objetivo es «la conservación y el uso racional de los humedales mediante acciones locales, regionales y nacionales y gracias a la cooperación internacional, como contribución al logro de un desarrollo sostenible en todo el mundo».

Chile tiene actualmente 13 sitios designados como Humedales de Importancia Internacional (sitios Ramsar), con una superficie de 361,761 hectáreas. El último incorporado fue en el  año 2015, correspondiente al de Las Salinas de Huentelauquén en la región de Coquimbo que incluye la última sección del Río Choapa y su extensa laguna estuarina.

La cantidad de humedales que hay en Chile de acuerdos a catastros e inventarios varía de acuerdo a los enfoques. En el año 2015 se hablaba desde la cartera del Medio Ambiente de 30 mil humedales. A inicios del 2017, se hacía mención que iban catastrados 18 mil, apareciendo en octubre del mismo año que existen 40.378 humedales inventariados, con un total de 1.317.704 hectáreas,  correspondiente al 1.75 % de la superficie de Chile continental, sin embargo dichas cifras van variando considerando si se suma lo insular y también las variaciones con respecto a las subestimaciones que hay sobre las turberas. En definitiva, se estaría contemplando una superficie aproximada de 1.460.400 hectáreas (1,93 % superficie del País), concentrados principalmente en las regiones de Aysén (444.200 ha), Magallanes (288.600 ha) y Los Ríos (129.300 ha), cuya presencia se da en múltiples formas: “altoandinos” como bofedales y vegas. En la zona costera hay estuarios, marismas, albuferas (ingresos de mar), y en zonas patagónicas se manifiestan en turberas, verdaderos bloques de vegetación y agua que se prolongan por metros hacia el subsuelo, estimándose que la cifra puede ir en evolución, En Chiloé se estima que hay cerca de 30.000 hectáreas en humedales.

Emplazamientos urbanos sobre humedales

Numerosas localidades y poblados se han emplazado en humedales. Localidades como Temuco, Villarrica, Valdivia, a modo de ejemplo, se han emplazado mayoritariamente sobre estos ecosistemas, incluso el nombre de la capital de la Araucanía se debe a que el árbol de Temu es característico en zonas de pantanos (humedales). A la fecha, a causa de la expansión y especulación inmobiliaria, se siguen destruyendo estos ecosistemas.

En Temuco, uno de los últimos grandes humedales destruidos fue en el sector de Chivilcán a causa de numerosos proyectos inmobiliarios. En Villarrica, actualmente, se emplazan diversos proyectos de edificios en la zona costanera sobre humedales.

En Valdivia, se denunció en enero de este 2018 el humedal Cotapos, es uno de los ecosistemas que está siendo rellenado con material de construcción, el que se ha convertido progresivamente en un vertedero.

En las inmediaciones de la localidad de Coñaripe, el 06 de marzo se presentó en Valdivia un recurso de protección por transgresiones a la red interconectada de humedales de Coñaripe, Región de los Ríos, la que fue interpuesta por representaciones de comunidades y de la zona vecinal de la localidad. Uno de ellos, el Chankafiel, ha sido objeto de talas indiscriminada de árboles centenarios, entre ellos arrayanes y pitras, de cerca de 400 años, razón por la cuál se levantó un campamento observatorio por parte de vecinos/as del territorio con el fin de monitorearlo.

En diciembre del 2017, vecinos/as de sectores aledaños al Humedal Paicaví entregaron una carta en la gobernación pidiendo que se detenga el relleno que una empresa constructora está realizando en el lugar, poniendo en riesgo ese ecosistema, uno de lo más extensos que existen el Gran Concepción.

En Ancud, Chiloé,  cuenta con una superficie total de 4.660 hectáreas de humedales y uno de ellos es el humedal de Pudeto, ubicado en las inmediaciones del radio urbano. Este sector es el hábitat de varias especies migratorias y locales como el churrete chico, el flamenco chileno, patos, garzas, taguas, gaviotas, treiles, entre otras aves, sin embargo progresivamente se ha venido afectando, incluso con la intervención de una empresa láctea local.

En Panguipulli, Región de Los Ríos, un proyecto inmobiliario en el camino Chauquen fue denunciado a principios de febrero de este 2017 por parte de vecinos/as por la tala de árboles nativos como consecuencia de la construcción sobre humedales, cortándose especies como Coigues, canelos, boldos gigantes y junquillos.

Humedales (Menoko) y cultura Mapuche

El Colectivo de comunicación Mapuche “Adkivmun” presentó hace algunos años el documental “MENOKO ÑI MONGEN”, sobre el mensaje de una Machi, un Werken y un Kimche del territorio de Lumako quienes se refieren a la importancia que por milenios ha tenido el Menoko (Humedal)  para el desarrollo de la cultura Mapuche y la actual amenaza que existe para la valiosa biodiversidad y espiritualidad que ahí se encuentra.

La Machi Teresa Painequeo de Lumaco, señala que en dicho territorio Los Menoko están en el monte, donde están “Los Pvlle”, están en la tierra. Menoko es donde existe agua, donde existen hierbas medicinales, árboles medicinales. El Menoko es el gran “Ngen” del agua, es el ngen del monte, hace tener lluvia, niebla y también buen clima. El menoko busca la lluvia y es donde nace el agua pura”.

La comunidad Mapuche El Nogal de la comuna de Mariquina, impulsó desde abril del 2016 la iniciativa “Protección de espacio sagrado y biodiversidad de Menoko Nogal”, logrando apoyos institucionales  con el objetivo de proteger este espacio considerado diverso en especies nativas, con la intención de educar en su cuidado, porque  posee buena salud y abundante biodiversidad, albergando gran cantidad de hierbas medicinales y como espacio sagrado, ya que es parte fundamental en el ejercicio de la espiritualidad.

La comunidad de Nolguehue, comuna de Río Bueno, solicitó el año 2004 la declaración de Monumento Nacional de un complejo religioso y ceremonial mapuche williche, compuesto por un Eltuwe y un  Menoko, espacio donde se considera que habitan  espíritus protectores  del territorio.

Misma condición gestionaron comunidades de Maquehue comuna de Padre las Casas, por la declaración de monumentos nacionales el 2002 de un complejo religioso que involucra: El Ngillatuwe denominado Mono Paine; el Cementerio Ñankuvilu, y el Menoko, “donde fluye una  vertiente de agua y mucha humedad alrededor, por lo que allí crece mucha vegetación y es abundante en árboles, los que pueden tener características medicinales (lawen). Este sitio está reservado a recibir al Chemamul, cuando se cree que ha cumplido su período o está muy deteriorado”, señalan.

Una de las posiciones categóricas desde la perspectiva ancestral Mapuche es de no tocar los menoko, por ser lugares de enorme significación para los equilibrios ecológicos, donde se concentran energías y además, donde se pueden obtener las mejores medicinas naturales. Hoy, hay ciudades del sur que se han construido sobre humedales y enfrentan una grave crisis ambiental por contaminación, comúnmente enfrentan esta situación debido al espesor de las brumas propias de los humedales que aún respiran desde debajo y en los alrededores del cemento,  que mezcladas con el humo de las casas y el smog del transporte la hacen un ambiente letal para la vida urbana, principalmente en temporadas de otoño/invierno.

La importancia de los menoko en la cultura mapuche  está estrechamente relacionado con el ejercicio de la espiritualidad y el desarrollo de la cultura, sin embargo, a pesar de que existen normativas vigentes del estándar internacional de derechos, como el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de la ONU sobre los derechos de los Pueblos indígenas que conminan a su protección , más aún cuando existen varios identificados como “sagrados”, hoy, dichos espacios de acuerdo a las tradiciones no son considerados como tal en las categorías de la Convención RAMSAR y los niveles de protección y reconocimiento que se han hecho vía Consejo de Monumentos Nacionales son absolutamente insuficientes, existiendo  una desprotección y vulneración de este derecho.

Alfredo Seguel