Pinochet, la “Patria”, el saqueo, la traición y la herencia, Por Alfredo Seguel

Comparte este artículoShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInEmail this to someone

Que el Marxismo –leninismo, que el comunismo, que el ateísmo, que la inminente guerra civil, que por la patria, que por el intervencionismo soviético, que porque quieren de Chile una nueva Cuba, que por la economía del País, que por “upelientos” resentidos. Fueron diversas las versiones y expresiones montadas para justificar la intervención del estado a través de un golpe militar en medio de masacres y acciones genocidas y en medio de extensas cortinas desinformativas que a una gran parte de la población la insertaban en una burbuja desconectada de la realidad, enceguecida.

Agustín Edwards, dueño del Diario El Mercurio, según devela también el excelente documental “El diario de Agustín”, junto a otros sectores empresariales, hiper ideologizados, conspiraron para que Richard Nixon, la CIA y todo el aparato represivo y de inteligencia de Estados Unidos de la época intervinieran en Chile: Lo hicieron y pusieron a la cabeza a Augusto Pinochet Ugarte, con todos los poderes y atribuciones.

En este contexto, no es posible desprender el golpe de estado con los principales grupos económicos beneficiados de la dictadura militar, como tampoco la fortuna del dictador. Según el autor del Libro “Pinochet, el gran comisionista”, la riqueza del Dictador superó los 29 millones de dólares, pero hay voces que dicen que esta suma es muchísimo mayor: departamentos en Valparaíso, Reñaca, Iquique, Santiago, propiedades en el Molocoton, Parcelas en Quintero, autos, entre otros. ¿Fortunas propias que se ganan en una carrera militar y de servicio a la “patria”?

725 era el número de compañías en manos del Estado al momento del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. La mayor parte fue a parar a manos de grupos económicos altamente concentrados que la mayoría surgieron y se consolidaron en los primeros años de la dictadura y al menos se perdieron 2.500 millones de dólares, en cifras de la época, solamente en la transferencia a manos privadas de las 30 empresas más grandes. Estos montos, de acuerdo al porcentaje del PIB, corresponderían hoy a unos 6.000 millones de dólares, según señalaba un informe de diputados que fueron opositores a la dictadura y que recabaron información.

 

Varias de estas empresas recayeron en amistades cercanas e incluso parientes, como el yerno del dictador, con la empresa Soquimich que significó 261,9 millones de dólares menos que su valor real. Corfo, además, dejó de percibir 184 millones de dólares por la venta de la azucarera estatal Iansa. La generadora de electricidad Endesa representó una pérdida de 895,6 millones de dólares, otra generadora del mismo rubro, Chilgener (hoy Gener) de 171,1 millones de dólares, la distribuidora Chilectra de 96,4 millones de dólares y el Banco de Chile de 66,9 millones de dólares, dicta el informe parlamentario. Asimismo, se enajenaron 15.000 propiedades inmuebles de bienes nacionales, de los cuales 11.000 fueron a parar directamente a manos de privados. “Estamos hablando de cerca de ocho millones de hectáreas que estaban en manos del Estado, cerca de 20% se mantuvo en poder de campesinos, pero el resto fue transferido a otros privados”, explicaba el diputado Carlos Montes sobre este informe.

Por otra parte, más de 600 empresas privadas fueron cerradas durante la dictadura militar tendiente a privilegiar el monopolio sobre ciertas actividades a favor de grupos aliados o también llamados co gobernantes. Cierre de medios de comunicación, empresas de servicio, energía, entre otras. Finalmente, la imposición del modelo neoliberal impuso marcadamente una pirámide, la que post dictadura fue administrada por los gobiernos de la concertación y que arrojó, por ejemplo, que grupos o personas como “Luksic, Angelini, Matte, Paulmann y Piñera, gane lo mismo que un millón de chilenos” con fortunas acumuladas de manera absolutamente inmoral, en gran parte a costa de la depredación de industrias extractivas, energéticas o la banca.

Se ha dicho que parte de la fortuna de Pinochet se debería al tráfico de armamentos e incluso se ha tratado de vincularlo a narcotráfico, sin embargo, con la posibilidad de esto también, la relación más directa sería con grupos económicos privilegiados en el intervencionismo del fisco.

La estatal Endesa pasó a privatizarse y allí, los intereses de varios grupos económicos-políticos alineados con la dictadura pasaron a su vez a vincularse con la transnacional matriz en España. La misma, recibió el control de más del 80 % de las aguas de Chile. COPEC, el holding petrolero, conexa con empresas como Forestal Arauco y Celulosa Celco, pasó a las manos del empresario italiano Angelini. Grandes extensiones de tierras, muchas de las cuales eran de la reforma agraria de campesinos y comunidades, son traspasadas a favor de los grupos forestales, incluido los Matte con CMPC. Asimismo, con el cierre de numerosos medios de comunicación, Agustín Edwards se queda prácticamente con un monopolio, controlando la prensa escrita a través del mercurio y sus diarios conexos nacionales y regionales, convirtiéndose en el instrumento comunicacional de la dictadura y recibiendo fortunas de arcas públicas a costa del avisaje estatal. También, se puede señalar el paso de concesiones mineras a numerosas empresas extranjeras. Esto, como muestra un botón, es parte de un larguísimo etc. De saqueos en el País.

Acciones que han dejado en el presente que grupos económicos como los Matte, tengan como fortuna 10.500 millones de dólares, con más de 750.000 hectáreas con terrenos forestales; O que Angelini, con más de 1.000.000 de hectáreas de terreno para propósitos forestales tenga también una fortuna estratosférica. Paulmann, con más de 10.500 millones de dólares; O los Luksic, con sus empresas mineras o el Banco Chile con cerca de 20.000 millones. El mismo Presidente Sebastián Piñera, con 2.500 millones de dólares, todo esto, bajo una enorme desigualdad social en el País, riqueza desproporcionada y descarada, generadas bajo privilegios especiales, muchos de ellos otorgados por el Estado, con obtención de recursos de interés público y colectivo, es decir, como se dice “Para todos los chilenos y chilenas”, pero las empresas se la llevan sin ninguna retribución o con simples chauchas de aporte, en medio de un bloque político electoral binominal absolutamente corrompido (Alianza y Concertación).

 

La salida del Dictador

 

Pactos y diversos acuerdos establecidos entre militares, sectores político – empresariales de la ultra derecha chilena y la llamada concertación por la democracia generaron la salida “pacífica” del dictador a tal extremo, que la concertación de partidos por la democracia terminó administrando el modelo económico de La dictadura y continuando con los privilegios a los grupos económicos.

El actual Presidente de Chile, Sebastián Piñera, durante la campaña de 1988 del Sí y el No sobre la continuidad del Gobierno de Pinochet apareció manifestando su opción por el NO, tratando de vestirse en la gesta “democrática”. Era evidente que así sería para los grupos privilegiados por la dictadura. El modelo ya había sido impuesto, los monopolios ya habían sido instalados y mantener a Pinochet a la cabeza del estado era inviable ya que los distintos países calificados de “democráticos” y respetuosos de los derechos humanos no podían establecer relaciones comerciales – diplomáticas con una dictadura militar, que además tenía una larga lista de denuncias por masacres, entonces, había que sacar al dictador, en pacto, para que luego los diversos tratados comerciales bi o multilaterales sobre libre comercio se pudiesen liberar y establecer y así fue durante la concertación: ¿Miedo?, ¿sumisión?, ¿corrupción?

Cabe mencionar que Piñera, durante la dictadura militar, no solamente fue privilegiado, sino además obtuvo diversos niveles de proteccionismo. Documentos desclasificados de la CIA en Estados Unidos muestran no sólo el nivel de influencia y relación de su persona con la dictadura o a través de su hermano como ministro de estado o de su padre, que le dieron ventajas en sus proyecciones empresariales, sino además incluye una gestión de lobby del Embajador de Estados Unidos James Theberge con el Presidente de la Corte Suprema para ir en su favor e incluso, la de una operación de inteligencia que lo sacó del país mientras tenía orden de detención, sin perjuicio de que la investigación judicial concluyó con la condena de dos de los implicados en la estafa al Banco de Talca, mencionados también en los documentos, quienes pasaron una respetable temporada tras las rejas.

Esto explica el rol fundamental que tuvo Piñera para pedir el retorno del dictador que se encontraba en Inglaterra detenido por acciones de la justicia internacional, bajo las peticiones del Juez español Baltazar Garzón por delitos de lesa humanidad. Piñera decía que “No somos colonia de nadie”.

Finalmente, Pinochet retornó a Chile y murió postrado, claudicado, sancionado moralmente, pero, bajo una impunidad política y judicial otorgada por el pacto “Militar – político – empresarial y la concertación por la democracia”.

 

Los Valores, Principios y Creencias

Un grupo de personas se apostó al teatro Caupolicán de Santiago este 10 de Junio de 2012, para presenciar un documental en homenaje al ex Presidente de Chile, Augusto Pinochet Ugarte, mientras el senador de Renovación Nacional Carlos Kusche, señalaba a los medios de prensa: “El Presidente Pinochet merece más homenajes que la mayor parte de los presidentes que ha habido en Chile porque la obra que realizó es para bien”, mostrando los síntomas que aún quedan en el País.

Recientemente un grupo de ex uniformados realizó un inserto en el diario la tercera, con un saludo a Chile y homenajeando el 11 de septiembre y la libertad de la patria.

Cuando se escucha o se lee sobre los principios y valores de los militares sobre lealtad, justicia, verdad, honradez, rectitud, nobleza, valor, honor, patriotismo, o abnegación como servicio por sobre el interés particular, uno se pregunta ¿qué tienen que ver todos estos valores con el Dictador Augusto Pinochet Ugarte?

¿Es lealtad haber concedido la intervención extranjera de estados unidos y de haber gobernado  a favor de un grupúsculo? ¿Es honradez y rectitud haber gobernado y aparecer con una enorme fortuna mientras la gran mayoría de los habitantes en Chile lucha por sobrevivir? ¿Es verdad y honradez haber aparecido en bancos internacionales con un falso nombre como el de Daniel López? ¿Es patriotismo cuando bienes públicos y privados fueron traspasados a los intereses de empresas extranjeras para que exploten los recursos naturales y depreden la naturaleza sin ni un amor por el País? ¿Es actuar con justicia y nobleza en los asesinatos de miles de personas indefensas, seres humanos y “compatriotas”? ¿Pinochet representa esos valores militares que tanto se dicen?

No han estado en los actos de homenaje a Pinochet  los principales grupos económicos beneficiados por la dictadura, los que, gracias a la denominada acción de “gesta valerosa” de su dictador, obtuvieron el cúmulo de dinero y patrimonio que tienen en el presente, a costa de la cobardía bélica que causó un cúmulo de sangre, torturas, sufrimientos, dolores de miles de personas inocentes. No han estado, porque una vez más, con su soberbia inescrupulosa, no dan la cara.

Que las iglesias, que la cercanía con Dios, que los valores y principios cristianos, que lo apostólico y romano. ¿De qué creencia estamos hablando? Desde este sector dictatorial militar – civil, se han autodenominados “cristianos” y actúan en nombre de la “Patria” y de “Dios”; Y si tomamos esos mismos parámetros; Y si Jesucristo de Nazaret hubiese nacido en Chile, en algunos de los Pueblos, ya sea como Mapuche, Aymara , Quechua, Rapa Nui, Diaguita, Likanantay, Selknam, Kawashkar o chileno “criollo” ¿Habría estado de acuerdo con los asesinatos, torturas y desapariciones de seres humanos? ¿Habría obrado a favor de grupos ricos – oligárquicos, cuando su mensaje era a favor de los pobres y en contra del lucro y la acumulación material? ¿Se habría alineado con el imperio de Estados Unidos para instalar en Chile el neoliberalismo y dominación, cuando justamente su palabra se alzó contra otro imperio como fue el romano? ¿Habría avalado actividades industriales a costa de la depredación de la naturaleza, la contaminación, la sobre explotación y los impactos sociales y de la vida de numerosas personas rurales? ¿Se habría integrado a la secta “legionarios de cristo”, donde aparecen algunos de los mismos grupos de poder económico y militar? Al parecer hay una severa deformación de las creencias y las realidades.

 

La masacre estatal durante la dictadura Militar. Delitos de lesa Humanidad

 

El 11 de septiembre de 1973 se impone la dictadura militar encabezada por Pinochet con una junta militar de gobierno y detrás, el aparato represivo de estados unidos y grupos económicos chilenos y extranjeros hiper ideologizados, declarándose el estado de guerra interna en el país y este enemigo interno era lo socialista, lo comunista, el revolucionario, el subversivo, las expresiones sociales y en general cualquiera que representase una amenaza contra el “nuevo orden establecido”. Se declara así el Estado de Sitio en todo Chile y se prorroga hasta 1987. Esto significó la sustracción de la justicia y el traspaso a jurisdicción militar de tiempo de guerra el conocimiento y decisión de las causas por infracción a las normas del Estado de Sitio.

Bajo esta excusa el gobierno de Pinochet se dedicó a hacer detenciones que no atendían prácticamente ni a clase, estatus o razón social. Se calcula en más de 250.000 detenciones las realizadas los primeros días del golpe.

Ejecuciones sin previo aviso, desapariciones y muertos en falsos enfrentamientos, se volvieron prácticas habituales. La delación entre vecinos, colegas y otros fomentada por la Junta Militar, también llegó a constituir parte de la sociedad chilena en los inicios de la dictadura.

A comienzos de la dictadura, se disolvió el Congreso Nacional y el Tribunal Constitucional, los partidos de izquierda fueron considerados ilegales y disueltos. Otros partidos fueron considerados en receso, mientras que los Registros Electorales se incineraron y se cesaron las funciones de Alcaldes y Regidores.

El número oficial de víctimas de la dictadura militar chilena (1973-1990), bajo el comando de Augusto Pinochet, se estima en 40.280 personas, entre asesinados, desaparecidos y torturados. El dato consta en el nuevo informe oficial en 2011 de la Comisión Asesora para la Calificación de Presos, Desaparecidos, Ejecutados Políticos y Víctimas de Prisión Política y Tortura

Entre 1990 y 1991, la Comisión de Verdad y Reconciliación -más conocida como Comisión Rettig- reunió miles de testimonios y documentos sobre los muertos y desaparecidos. Su trabajo fue completado entre 2003 y 2004 por la Comisión sobre Prisión Política y Tortura -más conocida como Comisión Valech-, que conoció los relatos de las víctimas y los métodos que utilizaron los militares y agentes de la dictadura.

La Comisión Rettig estimó en 2.279 el número de muertos o desaparecidos, pero un tercer grupo de trabajo, la Comisión de Reparación y Justicia, añadió una nueva lista de 899 crímenes, que elevó la cifra final de víctimas a 3.197.

A su vez, en el informe elaborado por las Fuerzas Armadas, entregado a una Mesa de Diálogo cívico-militar que se reunió entre 1999 y 2001, figuraron 200 nombres de detenidos desaparecidos. Todos ellos fueron lanzados al Pacífico, a los ríos y los lagos de Chile o sepultados en lugares ignorados, sobre un total de 1.198 hombres y mujeres, publicaba laverdad.es.

Las principales cifras de estos informes arrojan que un 46 % aproximado de las víctimas asesinadas no tenía afiliación política y la mayoría de los ejecutados militantes, eran integrantes del Partido Socialista, del Movimiento de Izquierda y del Partido Comunista. Los sindicatos también sufrieron parecida suerte. Estos fueron unos de los principales blancos de la oleada inicial.

Por su parte, al menos 150 religiosos fueron obligados a salir del país en los primeros compases de la dictadura. Las iglesias unidas formaron grupos pro- defensa de los Derechos Humanos (Comité Pro-Paz) y su actuación en ocasiones llegó a enfurecer al propio gobierno.

Al final en 1975 está organización comandada por el Cardenal Silva es cerrada adoptando como motivo principal que es una organización por la cual los marxistas – leninistas crean problemas que perturban la tranquilidad nacional. En sus años de vida esta organización denuncio más de 6900 casos de persecución política además se asesoraron más de 6900 casos de exoneraciones.

Las persecuciones de religiosos se sucedieron y hubo muertes y torturas de sacerdotes laicos así como incendios de capillas. En 1974 los sacerdotes españoles Antonio Llido y Gerardo Poblete murieron a consecuencia de las torturas. El comité Pro-Paz del Cardenal Silva fue sustituido por la Vicaría de la Solidaridad creada por la Archidiócesis. Su labor de asesoramiento y de denuncias condujo a la persecución de los que trabajaban en ella.

Ante esto hubo grandes ejecuciones y secuestros masivos en el mundo del campesinado y comunitario. La persecución de dirigentes rurales iba paralela al desmantelamiento de la reforma agraria, traspasando tierras de campesinos y comunidades a intereses empresariales. Se estima en más de 120 las personas de origen Mapuche que fueron ejecutadas o desaparecidas.

Los Principales órganos de “inteligencia” que actuaron en esta política del terror eran: El Servicio de Inteligencia Militar. (S.I.M.), Servicio de Inteligencia Naval. (S.I.N.), El Servicio de Inteligencia de Carabineros. (S.I.CAR.), El servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea. (S.I.F.A.), La dirección Nacional de Inteligencia. (DI.NA.), El Comando Conjunto, La Central Nacional de Informaciones. (C.N.I.), La Dirección de Comunicaciones de Carabineros. (DI.COM.CAR), Comando de Vengadores de Mártires. (CO.VE.MA.). Varios de agentes de inteligencia post dictadura formaron empresas de seguridad, como Osepar, que colaboraron con empresas forestales chilenas, tema que fue atendido por un Grupo de Trabajo de la ONU sobre Mercenarios y Guardias Privados y que presentó su Informe de Mision a Chile, ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Marzo de 2008.

 

Frente a esto, más allá de un sentido ideológico “occidental”, se presenta este trabajo/opinión no como “compañero”, ni “correligionario”, ni “camarada”, y menos “compatriota” de nadie, sino de un humano y que por sentido común y de despertares, busca compartir información desde la comunicación social, la que en medio de las injusticias e inmoralidad, no aparece en los medios masivos empresariales e ideologizados.

 

Alfredo Seguel

Integrante del Colectivo Informativo Mapuexpress y del Grupo de trabajo por Derechos Colectivos