Por Cacicado Jurisdicción Quilacahuín.- El Che ha estado vinculado históricamente a la tierra y desde ella brota el ketran (Semilla) ella que ha viajado y acompañado la sobrevivencia de los pueblos de Abya yala, ese vínculo que transciende tiempo y espacios.

El volver a sembrar es un acto político, es un acto de resistencia que hemos adoptado los hombres y mujeres que habitan en los diferentes territorios lejos de una visión comunicacional neoliberal.

Cuando se deposita la semilla en la tierra va con ella la esperanza de que mañana el chollun (brotes, hijos) sean los continuadores de un trabajo dejado por el antiguo, porque para el Mapuche todo es continuo, cíclico, “wente ketxan, wente mogewe” todo está sobre, encima, el grano y alimentó son continuadores de toda vida (Fill Mogen).

Por eso hoy se hace urgente estar Witxakonpaiñ (presentarnos aquí), primero enunciando el principio que nos mueve y la resistencia que debemos asumir ante un sistema que transgrede, no escucha, no comprende la diferencia y el cómo los pueblos originarios miramos el mundo, cuan sagrada se vuelve toda forma de vida, si ofrecer al ñienko muski es una conexión espiritual, el txueke es una práctica cultural de subsistencia, el mishawun compartir alimentos. Y finalmente no es casualidad que la ñukekullen reguladora de la siembra sea compañera del mieke tukukajo (sembradores) por eso y más denunciamos:

Que la resolución con fecha 2 de junio del 2026 emitida por el SAG que se encuentra en consulta ciudadana, sobre la propuesta que exige que las diferentes variedades de semillas estén inscritas en una “lista de variedad oficialmente descritas” (LVOD) privatizarla constituye una evidente violación de los Derechos Humanos tanto económicos, sociales y culturales de la población.

Para nosotros pueblo Nación Mapuche es nuevamente una forma de despojo que por generaciones han resguardado cada semilla, estas llevan memoria, información del tiempo y de su entorno, como primeros guardadores fueron nuestras abuelas y abuelos, por lo tanto, hoy nos corresponde a nosotros denunciar.

Esta resolución es incompatible con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los Campesinos respaldada por chile en 2018, la que reconoce el derecho a los agricultores a conservar, utilizar, intercambiar y vender sus propias semillas, restringir el libre flujo de semillas tradicionales atenta contra la subsistencia de las comunidades, vulnera el convenio 169 de la OIT, al fiscalizar, burocratizar y cobrar por los intercambios comunitarios tradicionales (como el Txafkintu o la Minga) el SAG interviene las instituciones culturales de los pueblos originarios sin haber realizado una consulta indígena previa, libre e informada.

Por todo lo anteriormente expresado en esta carta, es urgente hacer un llamado kon pu Che, kon pu lamñien, y agrupaciones civiles, a ir en defensa de un derecho legítimo.

Exigimos a los legisladores, servicios públicos y al Estado de Chile frenar normativas corporativas que atentan contra nuestra soberanía alimentaria Fill Mogewe (alimento lo que da la vida). 

Los derechos se defienden con dignidad y organización.