Para el dirigente aymara Ariel León Bacián, «el Dakar fue destructivo sin duda, pero también era un mal negocio para Chile, pues a pesar de ser un emprendimiento privado y extranjero, los gastos asociados los pagaba casi exclusivamente el Fisco de Chile. Seis millones de dólares salían de los Gobiernos Regionales y de las arcas del Ministerio del Deporte, para la carrera. Todo con una desorganización manifiesta, pues los camiones del Dakar entraban a Chile sin fiscalización alguna, tanto así que en Francia encontraron un camión del Dakar, proveniente de Chile, con 1,4 toneladas de cocaína, lo que hacía todo aún más sospechoso».
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