domingo, julio 21, 2024

Huellas de un holocausto: Después de 130 años, restituyen restos de Margarita Foyel

Los estados de Argentina y Chile generaron una masacre estatal y actos de genocidio a finales del siglo 19 con miles de asesinados, esclavizados y familias desmembradas, mayoritariamente del Pueblo Mapuche. Rastros de esta situación quedan en evidencia en el museo la Plata, donde aún quedan 10.000 restos humanos en su sección subterránea, las que estuvieron por años en exposición. En Mendoza, se estima en 162 restos de personas indígenas que están en el Museo de San Rafael, entre otros lugares.

foyel

A continuación, nota de Adrián Moyano publicado en El Cordillerano, sobre restitución de restos de Margarita Foyel.

Será en coincidencia con el próximo 11 de octubre, en el espacio territorial de la comunidad mapuche Las Huaytekas. Se preparan una caravana y vigilia, además de enterratorio tradicional mapuche.

La comunidad mapuche Las Huaytekas anunció que el próximo 11 de octubre se sepultarán en su espacio territorial los restos de Margarita Foyel, quien dejó de existir durante el cautiverio que sufrió en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata. Hija del célebre “lonko” que fue apresado junto con Inakayal en cercanías del río Genoa, la mujer mapuche falleció el 23 de septiembre de 1887, según informaron los organizadores de la restitución.

El anticipo de la comunidad Las Huaytekas expresó que “después de 130 años, volverá Margarita Foyel a su territorio” y con ese propósito, “se hará una caravana para acompañar su vuelta”. Según los mapuches, la mujer “muere prisionera del perito Francisco Pascasio Moreno, el 23 de septiembre de 1887. Ella fue la primera de las prisioneras que muere en la fatídica primavera de 1887 en el Museo de la Plata”.
Además de la comunidad en cuestión, motorizan la restitución la representación rionegrina en el Consejo de Participación Indígena del INAI; el Programa Nacional de Restitución de Restos Humanos y de Reparación Histórica de los Pueblos Originarios de Argentina, que funciona en la Dirección de Afirmación de Derechos Indígenas. También el Equipo Intercultural de Comunicación Las Huaytekas – GAJAT; la Escuela Intercultural 150 y la comunidad Follil.
Según se encargó de recordar la convocatoria, una vez que se produjo su fallecimiento, “su cuerpo que pasa a formar parte de sus colecciones (del Museo de La Plata), fue exhibido durante décadas en sus vitrinas y luego fue depositada en sus sótanos hasta diciembre de 2014. Con la muerte de Margarita comienza el fin de la familia del lonko Inakayal y Foyel. Pasados 130 años, finalmente regresará a su tuwün (origen) y el pueblo mapuche podrá despedir sus restos en el territorio de la comunidad mapuche Las Huaytekas”.
Los organizadores consideran histórico al hecho que se producirá entre el 9 y el 11 de octubre, con este cronograma de actividades. Las cosas comenzarán el viernes 9 cuando “en horas de la tarde, la comunidad anfitriona junto a otras comunidades aledañas” reciban en la Escuela Intercultural 150 a hermanos y hermanas mapuche y de otros pueblos originarios de los distintos puntos del país”.
En tanto, el sábado 10 de octubre, “en horas de la mañana recibiremos los restos de Margarita en La Cascada de Los Repollos. Ese lugar será el punto de encuentro de todas las personas que movilizadas por este acto deseen ser parte de la caravana que acompañará su vuelta. Todos y todas los niños, jóvenes, mujeres, hombres, ancianos y ancianas comprometidos con la reparación histórica del pueblo mapuche podrán ser protagonistas de esta caminata que permitirá que Margarita se despida de su territorio 130 años después de su cruel muerte”.
Luego, “al llegar a la comunidad, se hará una vigilia para proteger y fortalecer su pullü (espíritu) hasta el momento de su entierro. En tanto, el domingo 11 de octubre “en horas de la mañana se realiza el entierro de Margarita Foyel, en concordancia con el día que representa Último Día de Libertad de los Pueblos Originarios”. La convocatoria también establece que “detrás de Margarita Foyel hay un pueblo que resiste y que lucha por la reparación, la justicia y la verdad”. El sitio donde se producirán los acontecimientos dista unos 30 kilómetros de El Bolsón, por la Ruta Nacional 40.

De la belleza a la tragedia

En marzo de 1870, el marino inglés George Musters tuvo la chance de conocer a Margarita Foyel en el actual emplazamiento de Pilcaniyeu. El europeo acompañaba a una partida de aonik enk que tenía como cometido comerciar y parlamentar en la “ruka” de Sayweke, por entonces en las orillas del río Caleufu (Neuquén). Días antes, la columna de viajeros se había convertido en tripartita, porque junta cabalgaba hacia el norte gente de los aonik enk (tehuelches del sur), de los gününa küna (tehuelches del norte) y de los mapuche.
En esas épocas, las tolderías del papá de Margarita se levantaban donde hoy está Pilcaniyeu y allí fue que el inglés tuvo ocasión de probar las bondades de la gastronomía mapuche, porque “como la carne escaseara, comí en el toldo de Foyel parte de una pequeña torta de maíz y un postre de manzanas y piñones; comida en la que hizo los honores la hija de Foyel”.
El marino describió a su anfitriona como “linda muchacha de diez y ocho años con largos cabellos negros y sedosos, que su doncella, una chica tehuelche cautiva, tenía que peinar diariamente como obligación especial”. Se molestó aparentemente el europeo porque “esta señorita no se humillaba nunca haciendo algún trabajo doméstico, aunque de vez en cuando aplicaba su delicados dedos a la aguja”.
De nada le sirvió a la joven su belleza y supuesta alcurnia, 17 años más tarde moriría en la humillante cautividad del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, presa no sólo de los vencedores, sino también de sus pretendidos científicos. Según el geógrafo Rey Balmaceda, dejó de existir el 21 de septiembre de 1887, dos años después de la captura de su gente por parte de los soldados argentinos.
Si fuera exacta la edad que consignó su huésped al momento de aquella comida, Margarita dejó de existir a los 35 años, aunque en las fotografías que tomaron los invasores de su territorio e intimidad, acusa más. Una cicatriz debajo de su pómulo derecho conseguía poner en segundo plano su elegancia de antaño, pero nunca su dignidad. En las imágenes aparece con un bebé en sus brazos, cuyo destino se desconoce.

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