sábado, junio 22, 2024

José Huenante y Manuel Gutiérrez: dos vidas cortadas por la violencia de Estado y encubiertas por la Justicia Militar

mas justicia menos represión

  Paola Henríquez y Patricio Melillanca -Mapuexpress*

La juventud y ser víctimas de la violencia de Estado son dos elementos que rodean los casos de Manuel Gutiérrez, asesinado en Santiago durante las protestas por una educación gratuita el año 2011, y la desaparición forzada que sufre José Huenante desde el año 2005, ambos en manos de fuerzas policiales. Otro elemento en común es que aún no existe justicia por la desaparición, la muerte ni por la tortura que debieron vivir los jóvenes a sus 16 años, ni tan poco por el adulteramiento de documentos que en ambos caso realizaron uniformados, y sobre ambas causas judiciales pesa la Justicia Militar que entorpece el proceso, que han emprendido las familias en busca de justicia.

Dentro de los contextos en que murieron tienen mucha similitud. El conflicto Mapuche para Huenante y lo que es una jornada de protesta para Manuel, que ese fue el contexto en que falleció mi hermano. Era una noche de protesta y nosotros salimos a mirar que estaba pasando en la calle y a Manuel lo balearon” expresa con indignación Gerson Gutiérrez, hermano de Manuel al recordar la noche donde le arrebataron la vida al joven.

¡10 años ya! Gritando ¿Dónde está Huenante?

La dramática historia de José Huenante nos transporta al año 2005, cuando José solo tenía 16 años de edad y fue separado de su familia un 3 de septiembre en el sector Mirasol de Puerto Montt, donde fue detenido por una patrulla de Carabineros y desde entonces se desconoce su paradero. En una primera instancia el caso queda bajo la tutela del Fiscal Coronado, que para el 2009 pide la detención de los 3 carabineros involucrados en el caso, aun cuando 5 son acusados por la familia.

Toda la investigación que existe logra demostrar que fueron carabineros quienes metieron en un furgón a José Huenante y otra cosa importante, es que hay dos testigos directos que ven que José Huenante entró al furgón y ya con eso hay pruebas suficientes, más los libros que se adulteraron” reclama la madre de José, Cecilia Huenante, quien lleva años en busca del paradero de su hijo.

El delito ingresa como “Sustracción de menores” y con la orden del Juzgado de Garantía de Puerto Montt se detiene a Juan Altamirano, Patricio Mena y César Vidal, el 14 de marzo del año 2009 por su participación en el secuestro y desaparición de José Huenante Huenante, pero tres días después, el martes 17 de marzo de 2009, la institución de Carabineros desvincula a los sospechosos de la institución y manifiestan con total frivolidad que “el caso de José Huenante representa un hecho aislado”, según palabras del Coronel Pedro Messen Castro, Jefe de la Prefectura de Carabineros Nº 25 de Llanquihue.  

Los policías entonces son formalizados por la Corte Marcial.
Pero la familia asegura que el número de involucrados supera los que la justicia considera como posibles culpables, “eran 5 personas porque nosotros fuimos a ver en el libro (libro de la Carabineros), por eso es que nosotros queremos que estén todos los testigos, mi hermana y otra hermana, ella vio que eran 2 mujeres y 3 hombres” comenta María Huenante, tía de José.

Dentro de lo que demanda la familia, está el adulteramiento del libro de detención, donde fue borrado el nombre de José Huenante y todos sus datos, pero tras pasar el caso a Fiscalía Militar, el proceso se entorpece por cinco años, que en la actualidad varía por un dictamen de la Corte Marcial que sometió a proceso a los tres uniformados por el delito de falsificación de instrumento público y no por la desaparición del menor.

Pero dejar al margen a la Justicia Militar es una barrera que aún no se logra. Los primeros intentos llevaron a acudir al Consejo de Defensa del Estado: “nosotros fuimos a esa reunión y ahí cambio toda la realidad, una realidad que ni siquiera el abogado podía manejar, porque no teníamos antecedentes de que hay un informe enviado a las Naciones Unidas el año 2012 y en ese informe aparece el caso de José Huenante, a partir de este informe el Consejo de Defensa del Estado decide apelar contra la Fiscalía Militar. En consideración a los escasos resultados apela al sobreseimiento, eso cambio un poco la realidad” comenta Cecilia Huenante.

Manuel Gutiérrez, víctima de la violencia
El caso de Manuel Gutiérrez que pesa aun en el recuerdo, jurídicamente están en la misma situación dependiente de la Justicia Militar, que dicta una sentencia que vulnera las pruebas evidentes de la culpabilidad de Carabineros en su muerte, tras el disparo hecho por el carabinero Miguel Millacura, que le arrebató la vida cuando tenía solamente 16 años, durante las movilizaciones ciudadanas del año 2011.

El carabinero que mató a mi hermano, saco un elemento de guerra sin autorización, una subametralladora UZI que fue con lo que le dieron muerte a mi hermano, antes de sacarla este tipo amenaza al armero, al que está a cargo de la entrada y salida de armamento de las comisarias, que no diga nada de lo que había visto” comenta Gerson Gutiérrez sobre la intencionalidad que pesa sobre la figura de Millacura.

Cuando ocurre el tema de mi hermano, Millacura vuelve a la comisaria, en ese lugar él limpia el arma con la que mató a Manuel, la repone con balas propias, la aguarda adentro de donde mismo la había sacado y altera el registro de armamento sobre entrada y salida de la comisaria” comenta Gerson, sobre las evidencias que culpabilizan al ex funcionario que había sido condenado por la Justicia Militar como autor del delito de «violencia innecesaria con resultado de muerte”, rebajada durante el año 2015 por la Corte Marcial a “Cuasidelito de homicidio”.

En un primer momento el ex sargento Millacura es condenado a tres años, pero la nueva condena le rebaja la pena a 400 días de reclusión menor en su grado mínimo y otra pena de 61 días por “Cuasidelito de lesiones menos graves” en la persona de Carlos Burgos Toledo. Además la suspensión para cargos y oficios públicos durante el tiempo de condena. Esta situación dificulta el escenario para la familia que ha debido volver a apelar a los procesos judiciales para impedir las nuevas medidas que trae consigo esta nueva condena, que a su juicio no representa lo sucedido.

Con una UZI no se sale a matar pajaritos. Él salió con otra mentalidad, él ya tenía la mentalidad de asesinar a alguien. Ellos dicen que hubo balazos (en la protesta de 2011) y eso es una mentira. Está comprobado que eso no existió. Es solo una afirmación de ellos contra toda la gente que actuó como testigo”, precisó Manuel Gutiérrez padre del menor, para The Clinic el 20 de mayo cuando se dio a conocer la nueva sanción.

Por largo tiempo sobre la familia pesó que el ex Carabinero no haya sido desvinculado de la institución, pues llevó a cabo sus funciones antes de su total condena: “Yo recibí información que el carabinero que asesinó a mi hermano trabajaba en una comisaría en Chiloé, y nunca fue desvinculado (antes de la condena). No sé en que estarían los carabineros que hicieron desaparecer a José, me imagino que debió ser exactamente la misma situación” comenta Gerson sobre la actitud que adoptó la institución de Carabineros y que peso en ambos casos y que se agrava con el accionar de la Corte Marcial, a lo que el padre del menor manifiesta para The Clinic, “consideramos que la Justicia Militar se ríe de nosotros”.

Justicia Militar, sesgo de una dictadura que aun dura
Ambos casos judiciales pasaron por emblemáticos momentos en manos de la Justicia Militar, que presentó una tendencia favorable hacia los funcionarios de Carabinero. Candice Aguad, miembro de la coordinadora «Justicia para José Huenante» manifiesta sobre el primer proceso que vivió la familia de Huenante. “Fiscalía Militar lo que hace, es que dice- no fueron carabineros, es decir, además desmiente las pruebas y vuelve a una hipótesis primera que era que habían sido unos chicos del barrio que los habían asaltado. Una hipótesis que no tenía ningún sustento jurídico”. Este caso quedó en manos de la fiscalía Militar el año 2010, teniendo durante el proceso un sobreseimiento, que es una suspensión impuesta por un juez.

En el caso de Manuel, el carabinero que lo asesinó, hay que dar a conocer que en primera instancia el Gobierno y la justicia de Carabineros (Justicia Militar) dijeron que no iban a investigar porque ellos daban fe a ojos cerrados prácticamente, que ellos no habían tenido nada que ver en la muerte de Manuel. Y que no iban a investigar por ningún motivo” comenta Gerson, hermano de Manuel Gutiérrez.

La familia de Manuel manifiesta que la justicia los posterga por ser de clase sencilla, lo que se agrava con la condena que rebaja la pena y el delito a Millacura, de autor del delito de “Violencia innecesaria con resultado de muerte” a 400 días de presidio remitido por “Cuasidelito de homicidio”. Además, se le impuso otra pena de 61 días por “Cuasidelito de lesiones menos graves” en la persona de Carlos Burgos Toledo.

El abogado de la familia Gutierrez, Cristián Cruz, se manifestó sorprendido y molesto ante esta decisión y que apelarán ante la Corte Suprema. “Aunque mirando la historia no nos debería sorprender, por supuesto que corresponde que me moleste, porque la Corte Marcial tomando las palabras del ex sargento Millacura, que dice disparar al aire, da un cuasidelito, es decir, lo maté sin querer«, afirmó el profesional a la revista Cambio 21.

En tanto en el caso de José Huenante, la Corte Marcial actualmente sólo investiga  al sargento segundo Juan Ricardo Altamirano Figueroa, el cabo primero Patricio Alejandro Mena Hernández y el cabo segundo César Antonio Vidal Cárdenas, por “Falsificación de instrumento público” tras las presiones del Consejo de Defensa del Estado (CDE) que el 21 de octubre alegó porque los funcionarios de Carabineros no habían sido sometidos a proceso por la Fiscalía Militar de Puerto Varas. Respecto de su desaparición la Corte Marcial confirmo la decisión de la Fiscalia Militar de no procesar a los carabineros involucrados.

El largo camino de defenderse en justicia ajena
La madre del Manuel, Mireya Reinoso expresó que «a mí nadie me va a devolver a mi hijo, el dolor por perder a mi hijo es una cosa que es cada día mayor. Nada me lo va a devolver pero, por lo menos, quiero sentir que no fue en vano, quiero sentir que mi hijo es mirado como un ser humano, como un ciudadano chileno con todos sus derechos«. Su hermano Gerson lo recuerda como “una persona bastante de piel, alegre, bastante cariñoso, entonces a costado bastante acostumbrarse al hecho de que no está.

En tanto la madre de José Huenante, Cecilia, recuerda que “el José era un niño bueno no era de la calle”. Por su parte su tía María señala que “alguien está faltando en mi casa, como él vivía en mi casa, estaba faltando un hijo, extraño mucho a José”.

Ambas familias han sido traspasadas por la violencia, la cual desconocían hasta el día que tuvieron que enfrentarla, y que hoy las tiene entrampadas en la lógica de la Justicia Militar, sin la oportunidad de defenderse desde la justicia civil. 

En el caso de José Huenante, su familia aún tiene la esperanza de que la Justicia civil retome el caso y vuelva a investigar la desaparición de José. Por eso estan a la espera que este miércoles 13 de enero el Juzgado de Garantía de Puerto Montt declaré admisible las querellas presentadas por el INDH y la familia y se declare competente para conocer este caso.

*  Reportaje basado en entrevista inedita realizada el año 2013 a la Cecilia y María Huenante y a Gerson Gutierrez por Sergio Millamán.

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