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Justicia procesa a once militares en retiro por asesinato de dos estudiantes en 1973 en Angol

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Publicado el 21/01/2017 por El Clarín. El ministro en visita extra ordinaria para causas por violaciones a los derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Temuco, Álvaro Mesa Latorre, sometió a proceso a 11 miembros del Ejército en retiro, por su responsabilidad en el delito de homicidio calificado de Luis Raúl Cotal Álvarez y Gustavo Rioseco Montoya. Ilícitos perpetrados en la comuna de Angol, en octubre de 1973.

En la resolución, el ministro Mesa procesó a: Luis Toledo Osses, Eduardo Humberto Carrasco Hauenstein, José Omar Correa Martínez, Alessandro Ernesto Cartoni Pruzzo, Pedro Segundo Bitterlich Jaramillo y Manuel Arturo Montero Souper, en calidad de autores.

En el caso de José Liborio Lavín Leiva, el ministro en visita lo sometió a proceso en calidad de cómplice; y a Carlos Horacio Guitar Olhagaray, José Washington Aguilera Oñate, Mario Hernán Tapia Sepúlveda y Carlos Campusano Osorio, como encubridores del delito.

«Atendido el mérito de los antecedentes, de los cuales se desprende que la libertad de los procesados constituye un peligro para la seguridad de la sociedad; teniendo en cuenta, también, la sanción legal probable de los delitos en que se les atribuye participación», el ministro Álvaro Mesa ordenó el ingreso en prisión preventiva de los procesados al Regimiento «Tucapel» de Temuco.

En la etapa de investigación, el ministro Álvaro Mesa logró establecer los siguientes hechos:

A.- Que a raíz de los acontecimientos ocurridos desde el 11 de septiembre de 1973, fue llamado a colaborar con el nuevo régimen un oficial en retiro del Ejército de Chile de grado capitán, quien hasta esa fecha se encontraba radicado en Bolivia, quien se presentó en el regimiento «Húsares» de la comuna de Angol para apoyar la gestión de la Fiscalía Militar que funcionaba al interior de la unidad y que estaba a cargo del Segundo Comandante, León Rivera González (Q.E.P.D.).

B.- Que la noche del 4 de octubre de 1973 dos soldados conscriptos realizaban guardias en la denominada garita sur del regimiento Húsares de Angol, ubicada cercana a las intersecciones de calle Los Confines con General Bonilla. Uno de ellos, mientras juntaba leña para calefaccionarse, escuchó un disparo de pistola en el exterior de la unidad y otros provenientes desde el interior de ella, movilizándose de forma inmediata contingente dentro y fuera de la unidad -despertando incluso a oficiales, entre ellos un subteniente que se encontraba durmiendo en el dormitorio de solteros del casino de oficiales- ordenándoles en ese instante un suboficial de grado cabo que se dirigieran fuera del cuartel, específicamente a una bodega ubicada frente a la unidad militar y que en la actualidad corresponde a una conocida venta de vehículos. Al llegar al lugar uno de los conscriptos pudo observar la presencia de un vehículo militar marca Toyota, otros soldados conscriptos, al mayor León Rivera González, el subteniente Carlos Bunster Medina, otro subteniente y dos suboficiales de grado cabo que esa noche se encontraban de servicio, uno de ellos quien le había dado la orden de constituirse en esa bodega y el otro que se encontraba de patrullaje en la población esa noche. Además, en aquel inmueble, propiedad de Duberli Rodríguez, observó dos jóvenes de pie, sin ataduras, con su cara descubierta, sin armas a la vista, de poca edad y uno de ellos vestía camisa blanca.

C.- Que acto seguido, el mayor León Rivera González dio la orden de disparar contra los jóvenes, que en esos momentos estaban de pie junto a un paredón de ladrillos, acatando la orden del superior y ejecutando a los muchachos, momento en que uno de los jóvenes les grita «cobardes». Dicha orden de fusilamiento fue cumplida, entre otros, por el soldado que cumplía funciones de vigilancia en la garita sur y el cabo que les ordenó concurrir aquel lugar. Además, varios oficiales, entre ellos el Capitán Armando Staeding Schaffer, Carlos Bunster Medina, dos subtenientes, el cabo que efectuaba patrullajes en la población y otros conscriptos que lo acompañaron en esas funciones esa noche, presenciaron en el lugar la ejecución de esos muchachos.

Luego de lo anterior, algunos conscriptos, entre ellos uno que efectuaba patrullajes en la población junto a un cabo, ubicaron los cuerpos en sacos al interior de un vehículo militar, observando la camisa blanca ensangrentada de uno de los jóvenes y trasladaron los cadáveres hasta el puente La Arcadia, lanzándolos al cauce del río Malleco, perdiéndolos de vista en la oscuridad de la noche.

D.- Que posteriormente, todo el contingente regresó a sus puestos anteriores, pudiendo observar Juan Abarca Briones, suboficial que estaba de servicio esa noche, el ingreso a la unidad de vehículos militares, estando a bordo de ellos el subteniente Carlos Bunster Medina y otros dos subtenientes, que esa noche cumplían funciones activas en el cuartel. Además, dichos vehículos iban conducidos por dos personas, uno de ellos un conscripto que se desempeñaba como chofer en esa unidad y que luego de ingresar al regimiento, procedió a lavar los vehículos, los cuales estaban ensangrentados, preguntándoles por lo ocurrido sin recibir respuesta.

E.- Que días más tarde se dio aviso al regimiento Húsares de Angol que los cuerpos de los jóvenes fueron vistos en el río, por lo que personal de esa unidad procedieron a sacarlos de ese lugar, trasladándolos a diferentes puntos al interior del regimiento, viendo los cadáveres diferentes personas, entre ellos el oficial de grado Capitán que cooperaba en las labores de la Fiscalía Militar y un civil que en esos momentos se desempeñaba en trabajos al interior del cuartel. Esta última persona, fue testigo como tres miembros de la unidad, entre ellos un cabo 1° que se desempeñaba como tractorista, condujeron los cadáveres sobre un vehículo hasta un sector del regimiento, donde fueron enterrados, sin tener hasta la fecha la certeza del lugar exacto de aquella inhumación.

F.- Que los jóvenes mencionados en las letras precedentes corresponden a Gustavo Rioseco Montoya, simpatizante de las Juventudes Comunistas, de 22 años, estudiante universitario y Luis Cotal Álvarez, de 14 años, sin militancia política, estudiante secundario, quienes fueron detenidos en forma separada por patrullas militares. El primero de ellos al interior del domicilio de su padre, ubicado en la actual calle José Luis Osorio N° 370 y el segundo en calle Artesanos, cuando se dirigía a su domicilio ubicado en dicha arteria con Pedro de Oña, proveniente de la casa de su abuela paterna, María Arriagada Valdés, situada en Artesanos N° 190, no constando que hayan tenido alguna intervención en la ejecución del supuesto disparo efectuado al exterior del Regimiento Húsares de Angol ni tampoco encontrándose arma alguna en los respectivos registros.

G.- Que todo lo precedente en relación a la ejecución de los jóvenes Luis Cotal Álvarez y Gustavo Rioseco Montoya, fue observado por una mujer, de 19 años de edad, quien al escuchar ruidos se acercó a la muralla colindante entre su domicilio y la bodega de Duberli Rodríguez, quien vio cuando los militares abrieron fuego contra los jóvenes Luis Cotal Álvarez y Gustavo Rioseco Montoya, momento en que oyó cuando uno de ellos dijo «tio, soy yo, tu sobrino». Incluso, al día siguiente, fue testigo de cómo un cabo del regimiento se apersonó en cada una de las viviendas aledañas para preguntarles a los vecinos si habían escuchado o visto algo la noche anterior.

H.- Que a raíz de los sucesos relatados con anterioridad, hasta esta fecha se desconoce el paradero de Luis Cotal Álvarez y Gustavo Rioseco Montoya, no habiéndose hecho ninguna gestión por parte de la Fiscalía Militar de la época para instruir procesos o indagar responsabilidades oficiales por los hechos que tomó conocimiento la autoridad militar. Además, aquella misma noche, una vez efectuadas las alarmas respectivas en el cuartel, se movilizó a todo el contingente militar, participando incluso el Teniente de Intendencia de ella, dirigiéndose a la guardia por alrededor de 30 minutos para recibir instrucciones de parte de sus superiores y colaborar en lo que se estimare necesario. Posteriormente, aquella misma noche, el propio comandante del regimiento Alejandro Morel Donoso (Q.E.P.D.) se constituyó en la unidad, realizando indagaciones sobre lo ocurrido y efectuando una reunión con la oficialidad del cuartel militar.

Luego, al día siguiente, el padre de Gustavo Rioseco Montoya, quien se encontraba detenido en la cárcel de la comuna, fue comunicado de manera oficial por el comandante del Regimiento Alejandro Morel Donoso, que su hijo había sido fusilado la noche anterior. Dicha información le fue propiciada en presencia de otros oficiales, entre ellos un subteniente que presenció lo ocurrido con los jóvenes.

Por último, hasta esta fecha ningún funcionario público, sean soldados, suboficiales u oficiales, del Regimiento Húsares de Angol que se desempeñaban en la época de los hechos, han dado algún antecedente a la autoridad respectiva en relación a lo sucedido con los cuerpos de los jóvenes Luis Cotal Álvarez y Gustavo Rioseco Montoya, manteniendo hasta el día de hoy ocultamiento de todo tipo de antecedentes sobre la muerte de ellos.

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