El orden natural en el wixal: a propósito de los trabajos complacientes

¿Por qué rescatar? Es útil para entender cómo se construyó parte de nuestro pasado y verificar si en la actualidad es posible reactivar su funcionalidad. (Recurrir a la memoria es siempre necesario, cada vez que se pretende construir futuro).

Por Erwin Quintupill [1] – Fuente: mingakokultural.blogspot.com

Historia Mapuche significa retomar nuestro pasado bajo nuestra propia epistemología y construir nuevos conocimientos a partir de nuestra cultura [2].

Cuando era joven, allá en Concepción y Talcahuano, me aproximé a y llegué a ser parte de la actividad cultural, artística y política como una forma del quehacer de la izquierda militante de entonces, porque nuestra organización (Centro Cultural Mapuche [3]) no nos convocaba al trabajo de resistencia a la dictadura en las calles, al interior de las poblaciones y los demás espacios que habitábamos como estudiantes y/o trabajadores. Yo había emigrado en marzo de 1969, para estudiar, y sólo regresaba a casa durante las vacaciones de verano.

En ese tiempo escuché por primera vez la expresión rescate cultural, haciendo referencia a valorar ciertas costumbres de la vida campesina chilena y algunos valores como la solidaridad y el compromiso de clase. Esto último en un contexto más político. Sin embargo, no se realizaban discusiones con relación a qué específicamente íbamos a entender como cultura, rescate cultural, valores, etc., cuestión que era necesaria… Pero, estábamos en dictadura, es decir, permanentemente vigilados, de manera que había que hacerlo clandestinamente o, en el mejor de los casos, contar con el apoyo de algún grupo religioso que facilitara las dependencias de la parroquia o templo [4].

Así, entonces, en un ambiente de poca claridad conceptual, trabajábamos en el rescate cultural con la brújula averiada. En realidad, en la mayoría de los casos, era alguna organización política quien daba la línea a seguir y… por allí marchaba el grueso de las organizaciones culturales y artísticas de la época.

En la actualidad, sigue haciéndoseme necesario reflexionar y actuar al respecto; es decir, de nuevo cabe la pregunta ¿qué rescatar? ¿por qué rescatar? ¿para qué? ¿cómo? ¿con quién/es? ¿dónde?, y de estos asuntos quiero referirme desde el mundo de los tejidos a telar, principalmente sus diseños o dibujos.

La sociedad mapuche, lo mismo que las demás, generó conocimientos mediante una construcción en la que participan varias/muchas personas de modo directo o indirecto. Tal es el caso del telar mapuche y sus técnicas de urdido y posterior tejido. También el de los diseños o dibujos que en él se logran y las llamadas prendas conseguidas por medio del telar.

Hablamos de un conocimiento único, mapuche, situado al interior del territorio de Chile y Argentina, pues es diferente a todos los demás existentes allí. Nuestro telar, llamado wixal por nosotros, se caracteriza porque su estructura principal requiere ser apoyada sobre una pared, que la sostenga. Sus herramientas se asemejan a las de otras formas de telar; pero, siguen siendo únicas. Hasta hace poco se trabajaba exclusivamente con lana de oveja [5] y las tinturas se lograban utilizando materiales existentes en el sector que habita la persona gvrekafe [6]. Por último, existen tres formas básicas de urdido que varían en su forma de ser trabajados, según cada territorio al interior de Wajmapu [7].

El territorio

En Wajmapu era y es posible reconocer diferentes territorialidades que se complementan; pero, que sus habitantes reconocen y respetan. Esto puede observarse en la estructura del gijatun y otras ceremonias; en las técnicas de trabajo; en la gastronomía; en la alfarería y otros oficios; en el vestuario, particularmente en los diseños y colores [8]que aparecen en prendas como mantas masculinas, el xarilogko masculino, los xariwe femeninos y masculinos, etc.

Gran parte de este conocimiento se ha perdido o se está perdiendo, debido a la presión que la chilenidad gobernante –instituciones mediante– ejerce sobre nuestras expresiones culturales y principalmente –en nuestro caso– por el desconocimiento de cómo iniciar un proceso de descolonización del pensamiento. Alguien dirá, que antes hay que darse cuenta de que nos han colonizado la forma de pensar y de cómo lo han hecho… y estoy de acuerdo.

Estas diferencias territoriales no son difíciles de comprender si se tiene en consideración que nuestro antiguo territorio se caracteriza por lo extenso y diverso, y en consecuencia las territorialidades se configuran ajustándose a tales características; es decir, desde ese espacio nos construimos. Los distintos elementos que forman la Naturaleza que habitamos y de la que somos parte nos modelan. Me refiero a la presencia de ríos, lagos y mares, de bosques, montañas y llanos, de animales y vegetales, de todas las formas de vida y al contacto con otros grupos humanos o pueblos. Así, entonces no es de extrañar que la imagen del pewen esté presente en la textilería pewence, aunque ese árbol también exista en la zona de Nahuelbuta o que la flor del chilco sea parte de la decoración de mantas masculinas de diferentes zonas.

El orden natural

En la cosmovisión mapuche se entiende que todo lo existente tiene vida, porque todo se manifiesta; en la cosmovisión occidental, de acuerdo al conocimiento científico, sólo tiene vida aquello que respira, se alimenta, se reproduce, posee movimiento y percibe lo que ocurre en su entorno. Entonces, fácilmente podemos concluir que los conceptos vida y mogen no son equivalentes, sino más bien aproximados [9].

El conocimiento mapuche al igual que las Ciencias Naturales –la ecología, en particular– entiende que cada uno de los elementos que constituye la Naturaleza ocupa un espacio determinado. Nada se sitúa en cualquier lugar. Cada elemento de la Naturaleza toma una posición de acuerdo a sus necesidades. Por eso, hay plantas que viven dentro del agua en forma temporal o permanente y animales que viven en los árboles y otros bajo el suelo.

¿Y los elementos que el conocimiento científico occidental no reconoce como vivos? Pues, el agua no se distribuye de manera homogénea en el planeta; hay sitios con más o menos humedad; existen las aguas acumuladas y sitios en que su escasez es extrema. Las piedras tampoco están por todos los sitios. La luz solar va cambiando así como avanza el día y la oscuridad también. Los astros cambian de posición; la Luna influye en el comportamiento de todo lo viviente y las actividades productivas deben adecuarse al suyo.

La estrecha relación existente entre los distintos componentes de la Naturaleza, hace que los mapuche comprendamos que cada uno de ellos cumple un rol o función. O sea, que todo se halla entrelazado, por eso es que nos complementamos y llegamos a constituir un equilibrio necesario para todos. Pero, como todo lo existente es dinámico, tal equilibrio es frágil y puede romperse, y así ocurre frecuentemente de modo poco perceptible y a veces de manera brutal, como es el caso de las erupciones volcánicas, sismos, inundaciones, lluvias o sequías interminables, tsunamis entre otras manifestaciones. En tal caso, la comunidad mapuche decide y organiza un gijatun de emergencia.

Las actividades que ordinariamente realizamos debieran adecuarse a ese entramado, respetar el orden naturalmente establecido. El compromiso renovado en cada gijatun apunta a ello: a respetar el azmapu, ese conjunto de normas que la Naturaleza nos ha enseñado y que nosotros hemos sistematizado. Más aún, todas nuestras creaciones deben responder a esas exigencias, el trabajo del telar incluido y todo lo concerniente a él.

Los diseños del telar como medio de expresión

Todos los diseños o dibujos que surgen del telar dicen algo, es decir, fueron creados para decir algo, para significar, para representar o simbolizar. Sin embargo, me cabe la pregunta ¿cómo llegaron al lugar en que podemos observarlos? Para ello, debiéramos separar los tiempos: el antiguo y el actual o el que comenzó a partir del proceso de chilenización, una vez perdida la guerra contra el Estado chileno.

Los diseños antiguos se hallan en los museos y colecciones particulares, y en algunos casos en la memoria de alguna ñimikafe [10]. Los diseños actuales son difíciles de identificar, porque no existen datos de autoría; pero, si no se encuentra en ninguna prenda antigua, podemos suponer que lo es.

Asumiendo que en el mundo mapuche todo responde a un orden naturalmente establecido, también los diseños logrados en el telar se adecúan a ese principio. Así, entonces podemos identificar diseños en vestuario masculino y femenino, enseres domésticos, enseres para la monta de caballo. Otras subcategorías son el uso cotidiano y ceremonial, y la edad de las personas.

Vestuario masculino

Niños

En otro tiempo usaban chamal [11]. Era de un solo color y estaba sujeto a la cintura por un xariwe sencillo, delgado, de un color o dos que formaban líneas verticales u horizontales o pequeños cuadrados. (En muchos casos el xariwe era un cordón confeccionado con hilo de lana de oveja, torcido o trenzado o, incluso, una tira de género cualquiera).

La manta, antes y en la actualidad, es siempre sencilla, de un solo color o con diseños muy simples. “Puras rayitas [12], no más, o ese terrón de azúcar”, dice Zoila Huilipan de Saltapura.

El xarilogko no lleva dibujos complejos y suele ser de un color o posee líneas o kvlehxaru [13] (cola de traro).

Adolescentes y adultos jóvenes

Cuando los niños muestran los primeros signos de maduración sexual, los padres debieran preocuparse de mandarles a confeccionar un xarilogko con dibujos [14] que en adelante señalará su condición de hombre fértil y que usará en encuentros de palin y otras ceremonias como el gijatun.

Su manta aumentará de tamaño y puede ser de un solo color o llevar listas al costado y al centro, o incorporar dibujos sencillos, para reforzar con esas imágenes las energías que ahora le movilizan.

Si usan xariwe o faja a la cintura que antiguamente tenía la función de sujetar la ciripa [15], éste debe llevar diseños que lo diferencien de los niños o puede ser de un solo color, pero ancha [16].

Hombre adulto

Para el uso cotidiano su vestuario puede ser de un solo color o llevar diseño si lo prefiere; pero, es recomendable que en situaciones de ceremonias su manta, xariwe y xarilogko sean altamente elaborados con dibujos notablemente complejos y logrados por gvrekafe de mucha experiencia.

Hombre autoridad

Por tratarse de logko o maci, su vestuario debe diferenciarse de los restantes hombres, simbolizando su rol. Todos los diseños que use debieran ser altamente elaborados, ya sea con la técnica welukvzez [17] o xarin (mantas amarradas).

En situaciones cotidianas, su vestuario puede ser sencillo.

Vestuario femenino:

Niñas

Al igual que los niños, ellas debieran llevar vestuario de un solo color o que incorporan listas verticales, cuadros pequeños (terrón de azúcar) y/o rayas horizontales (kvlehxaru = cola de traro).

En otro tiempo, llevaban un chamal sencillo, sin adornos.

Adolescentes y adultas

Xariwe: La madre debiera preocuparse de confeccionar o encargar su confección, y entregárselo a su hija después que haya menstruado por primera vez, en una ceremonia íntima. Así, entonces, los diseños que toda mujer adolescente, joven o adulta viste, indican claramente esa condición, su fertilidad y/o condición de adulta; pues después del climaterio, ellas conservan su uso.

Kvpam o chamal: En otro tiempo era confeccionado en el telar con hilo blanco y fino. Ya terminado era sometido a tinción de color negro. Según el territorio puede llevar en el borde inferior una pieza de terciopelo negro o de otro color; en todos los bordes un bordado con lana roja o de otro color; o en las esquinas inferiores, pompones. En la actualidad, se ha ido imponiendo el uso de tela industrial, de distinta textura según la época.

Vkvja o reboso: Era confeccionado en el telar y su diseño era muy semejante al que actualmente se utiliza. Este último es de origen industrial.

Enseres para la monta de caballo

– Aquellos que se ubican bajo la montura: Los peleros pueden ser de un color cualquiera o tener dibujos simples (listas o cuadros o rectángulos pequeños). El uso de sudaderas o maxa se conserva en pocos lugares y generalmente poseen dibujos muy elaborados, de preferencia con la técnica gvpvh [18].

– Aquellos que se ubican sobre la montura: La literatura especializada las llama “chañuntuku”. En nuestra zona se llaman japa (llapa). Se trata de un mosaico, realizado con trozos de hilo que se anudan al urdido, y pueden ser de un solo color o llevar diseños simples, pero vistosos.

– Las “fajas” con cascabeles que llevan sobre el pecho, durante una ceremonia como el gijatun.

– Unas pequeñas cintas sobre la frente para determinadas circunstancias no especificadas por la informante que las mencionó [19].

– Las kutama o alforja son dos bolsas que se tejen a partir de un solo urdido, unidas por huinchas. Se atan a la parte trasera de la montura y sirven para portar las compras, encargos y el rokiñ.

Enseres domésticos

Todos aquellos que se utilizan en el interior de la casa y que pueden ser llevados a otros espacios, como los ceremoniales.

Frazadas (ponxo): Pueden ser de un solo color, llevar listas verticales que representan un arco iris y/o líneas horizontales (kvlehxaru). La terminación en los bordes puede ser del mismo color que el campo o de otro, y en las puntas pueden o no llevar un adorno semejante a un moño pequeño.

Diferentes tipos de alfombras (lama): Pueden ser de un solo color y cualquiera o dibujadas con diseños complejos. Preferentemente, se utiliza el urdido gvpvh en su confección.

¿Equilibrio o desequilibrio?

El equilibrio dice relación con entender cuál es el espacio y el tiempo que le corresponde a cada forma de vida, como también el rol que le cabe en el colectivo humano y en la Naturaleza.

Cada hombre y cada mujer debiera reforzar aquellos signos que le identifican, el vestuario entre muchos otros, así sea para asistir a una ceremonia y nada más.

Cada madre y cada padre debiera reflexionar respecto del vestuario que le aporta y/o sugiere a su hija o hijo pequeño en situaciones de encuentro social o ceremonial. ¿Cómo? Pues, entregando elementos que permitan fortalecer la identidad de la niña o niño (género, edad, roles…), para que llegue saberse parte de un pueblo [20]; en nuestro caso, para que se identifique como mapuche.

El trabajo complaciente

No es otro que aquel que complace al cliente, en una lógica mercantil capitalista; es decir, confeccionó lo que me piden sea o no correcto, y no pregunto ni comunicó acerca de los significados. En otras palabras, le resto valor cultural al objeto, le quitó el sentido y lo transformó en algo absolutamente decorativo.

Diferente es el trabajo innovador que basándose en el conocimiento mapuche (mapuce kimvn) genera nuevos objetos y/o modifica algunos existentes, con el propósito de adecuarlos a las necesidades actuales. Por último, el gusto por algo –siendo subjetivo– experimenta cambios a lo largo del tiempo, también.

Finalmente, puedo responderme:

¿Qué rescatar?

Todo aquello que en algún tiempo tuvo significado, lo haya perdido o no.

¿Por qué rescatar?

Es útil para entender cómo se construyó parte de nuestro pasado y verificar si en la actualidad es posible reactivar su funcionalidad. (Recurrir a la memoria es siempre necesario, cada vez que se pretende construir futuro).

¿Para qué?

Para el reforzamiento de nuestra cultura, para el fortalecimiento del desarrollo de un pensamiento político propio y sólido; para allegar insumos de calidad a la discusión intercultural y para la construcción de nuestro futuro.

(Todo lo rescatado puede ser insumo para diversas acciones, ya sean del ámbito productivo, social, artístico, político o espiritual).

¿Cómo?

Principalmente, a través de la reactivación del gvxam (conversación) mapuche; pero, también incorporando técnicas de la investigación científica occidental. Se hace necesario registrar las actividades para facilitar su procesamiento y posterior difusión.

¿Con quién/es?

Preferentemente, con quienes son portadores del saber tradicional (mapucekimvn), los kimce, aunque también – en ciertas circunstancias – los más jóvenes y los niños/as. Y con otros interesados, mapuche o no, con experiencia en alguna área de investigación, idealmente para formar equipos de trabajo.

¿Dónde?

En la memoria mapuche, en nuestro territorio (puelce y guluce); en los museos y bibliotecas y otros espacios que guarden información al respecto.

 

Notas:

[1]  Residente en Saltapura lof, Gulumapu (Nueva Imperial, Chile). [2] Mariman, Caniuqueo, Millalen y Levil (2006) ¡…Escucha, winka…! Cuatro ensayos de Historia Nacional Mapuche y un epílogo sobre el futuro. 1ª edición. LOM Ediciones. [3] Me refiero a la filial de Concepción, formada en ese tiempo por un grupo de unas 25 personas, provenientes de diferentes lugares del país, algunos wariace, hombres y mujeres, estudiantes y trabajadores, la mayoría sin militancia política ni estudios superiores. Posteriormente, en 1980, pasó a llamarse Asociación Gremial de Pequeños Agricultores y Artesanos Ad Mapu. [4] A las generaciones jóvenes actuales puede parecerle exagerado; pero, en ese tiempo la sola palabra cultura dicha en público resultaba sospechosa. Existía el riesgo de ser oído por algún agente de la DINA y que se iniciara un proceso de seguimiento, pues asumían que sólo la gente de izquierda utilizaba esa clase de conceptos. [5] Antes de la llegada de la oveja, traída por los españoles, se utilizaba el pelo o lana de un animal que – de acuerdo al testimonio de algunos cronistas – nuestros antiguos llamaban “chilihueque” o “hueque”. [6] Persona experta en tejido o en tejer utilizando el telar. (Para escribir en mapuzugun, utilizo el Grafemario Raguileo. Por ejemplo: mapuche, en castellano; mapuce, en mapuzugun). [7] Territorio ancestral mapuche. [8] “…incluso el color. Si una familia lograba un color determinado que fuera muy aceptado, ellos guardaban el secreto de cómo se lograba.” (Testimonio de María Teresa Curaqueo Loncon en “Voces Mapuche. Mapuche Dungu”. Museo Chileno de Arte Precolombino, 2002. Editores: Carlos Aldunate y Leonel Lienlaf). Para los tiempos antiguos el concepto de familia era correspondiente al de lof. Probablemente, el uso de un tono de color determinado se hacía extensivo a un territorio más amplio, por ejemplo, el ayjarewe, debido al comportamiento político de esa época. [9] Esto debiera llevarnos a pensar o a reflexionar respecto a la calidad de las traducciones del mapuzugun al wigkazugun castellano que hemos aprendido e instalado en nuestro imaginario. Por ejemplo preguntarnos ¿quiénes las hicieron?, ¿con qué propósito?, ¿con qué método?. [10] Persona experta en las técnicas del ñimin o de los dibujos hechos a dedos en el telar. Al parecer, en el tiempo antiguo fueron ñimikafe solamente las mujeres; en el actual, existimos algunos hombres que dominamos esas técnicas, también. [11] El autor de este artículo fue usuario de chamal. [12] Las “rayitas” que menciona la señora Zoila pueden estar dibujadas en sentido vertical u horizontal, adquiriendo así diferente significado. [13]  Llamado así por que semeja al dibujo de la cola del traro. [14] En general, el vestuario “cargado” de dibujos es adecuado y bienvenido en ceremonias de cualquier tipo. Se asume que ellos refuerzan las energías que se quieren movilizar a favor de la restitución del equilibrio natural. Lo mismo ocurre con el vestuario tradicional femenino, ya que a las mujeres que lo llevan las sitúan en la primera fila, durante la ceremonia del gijatun. [15] Ciripa: En la actualidad, algunos jóvenes han rescatado el uso de esta prenda, sólo en espacios ceremoniales. [16] Aproximadamente, 10 cm en promedio. [17] El urdido welu kvzez es aquel que permite diseños visibles por ambos lados de la prenda (dos vistas o positivo/negativo). [18] Se distingue porque para lograr los diseños las hebras que dibujan deben ser levantadas por encima de las que forman el campo. Este último permanece inalterable. Los dibujos son claramente visibles por solo un lado de la prenda. [19] Dato aportado por Zoila Huilipan de Saltapura, comuna de Nueva Imperial, Gulumapu. [20] La escuela chilena y los medios de comunicación han incorporado la práctica de disfrazar de adultos a los niños en situaciones como la celebración del 18 de septiembre. También está ocurriendo en actos escolares para “celebrar el we tripantu”. (En rigor, la ceremonia se denomina wvñol xipantu y no se trata de una celebración propiamente tal, sino de una conmemoración en que se renuevan compromisos con la Naturaleza). Si se tratara de una representación teatral, una dramatización o algo por el estilo, no hay problema.