miércoles, agosto 4, 2021

¡No es un show, es un derecho! Somos hijas de las mujeres invisibilizadas y negadas de la historia

Por Luz Marina Huenchucoy Millao y Carolina Fuentes Lizama

Estos días hemos seguido con entusiasmo y esperanza las intervenciones de las  y los miembros de la Convención Constitucional en las distintas asambleas, en particular  las intervenciones que ha realizado la Machi Francisca Linconao, autoridad ancestral del  Pueblo Nación Mapuche, por ser un hecho histórico que una autoridad ancestral esté  allí, construyendo el nuevo Chile. En sus intervenciones la Machi ha sido clara en señalar  que la lucha de las y los Mapuche es la lucha por la defensa de la tierra, del agua, la  defensa de la biodiversidad y, sin embargo, hemos sido testigos de discursos de odio, racismo, negacionismo y discriminación. En particular, los que han sido emanados por la representante de la ultraderecha chilena, Teresa Marinovic. Discursos de odio que  han quedado impunes, ya que no han sido sancionados ni condenados con la  vehemencia que corresponde debido a que la Convención Constitucional aún no define  su reglamento/comisión de ética. Esto último nos parece aún más impresentable y  peligroso, ya que como dice el dicho “quien calla otorga” y en este caso se está  legitimando la impunidad hacia el odio racial como hemos visto hoy, que se ha tildado  la Machi Francisca de “hacer show” por el hecho de utilizar su lengua materna en sus  intervenciones en la Convención. 

La Machi Francisca Linconao habla de restitución de las tierras, de las aguas, de  entregar tranquilidad de los ngen ko, ngen wuinkul. También refiere con énfasis en su  intervención en mapuzungun el día 20 de julio 2021 “Mapuzungunmu mew mekey ñi  kewan taty, inche ta terrorista pinngekey defender mu ñi lawen ñi wuinkuñ……” ahora  están peleando por el uso del mapuzugun. A mí me dicen terrorista, por defender los  remedios que entrega la naturaleza, defender los cerros. Estos hechos de racismo, en  que la ultra derecha hoy llama de terrorista a la población mapuche, sin duda nos  recuerdan los relatos de las mujeres, abuelas y madres, que han contado de generación  en generación, sobre los dolores, y que hacer uso de la lengua no es algo antojadizo sino  que su uso está consagrado en diferentes convenios y tratados internacionales: es la  reivindicación de los derechos indígenas consagrados en el Convenio 169 de la OIT  ratificado por el Estado de Chile el año 2008, la Ley Contra la Discriminación Nro. 20.609  y la Declaración de Naciones Unidad Sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. 

El mapuzungun y su uso como un derecho ha sido abordado por la presidenta de  la Convención Constitucional Elisa Loncon a través de relatos mapuche e investigaciones académicas que abordan los procesos del mapuzungun en la historia, entendiendo que  el uso de la lengua como un derecho” es fuente de transmisión del conocimiento, de realidades y sensibilidades. Al utilizar la lengua del mapuzungun se entrega información  desde la perspectiva del otro, se logra reencontrar al ser humano y volver a su mundo.  Por el contrario, el estar hablando en castellano implica, para el hablante materno de  mapuzugun, un ejercicio permanente de adecuarse al lenguaje del dominador y, aunque  no lo domine plenamente en los ámbitos formales, se desenvuelve en dos mundos de  manera permanente. 

El mapuzungun hace que podamos transmitir elementos propios de la vida y  relación del ser Mapuche con la naturaleza lo cual no es algo antojadizo, es la expresión  máxima del ser que logra expresar la forma y visión de mundo de los pueblos, que han  querido ser borrados por la historia oficial y que hoy a través de distintos procesos de  lucha se están reivindicando.  

Al comprender la visión de mundo del Pueblo Nación Mapuche, podemos darnos  cuenta del sentido profundo y del significado e incluso del tono de voz que la Machi  Francisca ha utilizado en sus intervenciones ya que en ello podemos observar la conexión de los planos espirituales y el sentido de la naturaleza en su habla, el cual  está presente en la lengua materna. Le agregamos a esto que la Machi Francisca, en su  rol de autoridad espiritual, utiliza un tono de voz que hace alusión también a una  petición espiritual, lo que significa que todo tiene vida, los árboles y los cerros. Una  declaración contraria al extractivismo de las grandes empresas transnacionales que  operan en Wallmapu. 

Al analizar el racismo evidente en los discursos de odio de la señora  Marinovic, sin duda nos hace recordar los diversos relatos de trauma histórico frente a  la prohibición de la lengua del mapuzungun en los colegios y en el proceso de  colonización en el siglo XIX y fines del siglo XX. Nos parece haber retrocedido en 200  años ya que, como entonces, todos aquellos hablantes, que tuvieron como primera  lengua el mapuzungun, tuvieron que adecuarse al castellano de manera forzosa, primero  en el colegio, luego en el liceo, en el mundo de la universidad y luego en el mundo  laboral, siendo desplazada la lengua del mapuzungun. Además, la Constitución de  Pinochet, en 1980 negó toda la existencia y todos los derechos de los pueblos originarios  y con ello todos sus saberes. Por tanto, para los hablantes de mapuzungun esto es una  lucha de vida, ya que dejar de hablar tu lengua materna es dejar de vivir, es dejar de  ser debido a que algo falta a la persona y es la lengua materna la única que puede  entregar el equilibrio y la sanación del trauma histórico. 

En este sentido nos encontramos en un momento de reivindicación de esas  heridas e historias Mapuche por habérseles negado su lengua. Estamos en un momento de construir un camino de convivencia, para lo cual es necesario, primero, reconocer la  existencia de los pueblos originarios y construir un Estado Plurinacional. Esta es una  reivindicación que está presente en cada uno de los discursos de los y las constituyentes  Mapuche. 

La participación en la elaboración de la nueva Constitución viene a reivindicar las  luchas de los pueblos originarios, para instaurar políticas públicas y programas en  temáticas que afecten a la población mapuche y pueblos hermanos, rural, urbana, campesinos etc. para lo cual es necesario un trabajo con pertinencia cultural, con y  desde las personas involucradas. Es por ello que interpelamos al ESTADO, por su carácter instrumental que descontextualiza cada una de las prácticas de los pueblos. Por tanto,  ahora, es una necesidad ética y política poner en el debate los derechos de los pueblos  originarios, desde sus distintos ámbitos: educación, salud, justicia, economía, el derecho  al agua, recuperación de las tierras, donde el reconocimiento de los pueblos originarios esté presente y con ello, se modifiquen las políticas públicas, cambien las malas prácticas  institucionales y, sobre todo, el uso de la lengua del mapuzungun, esté de manera  transversal en los diversos espacios públicos y privados. Por esta razón es un hecho  histórico que el mapuzungun esté en el discurso político hoy día, donde se espera que  ocurran los cambios estructurales. ¿Por qué no? Por ejemplo que los y las profesionales  atiendan en la lengua de la persona que acude a los servicios públicos sería una forma  concreta de reconocimiento de los pueblos originarios. 

Por lo anterior, es que vemos que existe un resquemor a lo Mapuche y donde  Elisa Loncon y la Machi Francisca Linconao han sido “carne de cañón” en este proceso, porque representan a un pueblo que de alguna otra manera se siente reflejado como hijos e hijas de las madres, abuelas, bis abuelas que han sido invisibilizadas, violadas,  silenciadas y que por mucho tiempo les llamaron “las indias”. 

Si no condenamos y sancionamos los discursos de odio ¿Qué sentido tiene  establecer escaños reservados si quienes representan a las Naciones pre-existentes al  Estado chileno se encuentran imposibilitadas/os de ejercer su derecho a usar su propia  lengua en una instancia tan relevante como es la convención constituyente?

 

Luz Marina Huenchucoy Millao: Trabajadora social, Magíster en Trabajo Social Familia, Políticas Públicas e Interculturalidad. Perito de la  defensoría Penal Pública de la Región de Araucanía. Docente de la carrera de Medicina Veterinaria en el  curso de Práctica Integral en contexto Intercultural de la Universidad Católica de Temuco. Estudiante del  Doctorado en Estudios Interculturales de la Universidad Católica de Temuco 

Carolina Fuentes Lizama: Antropóloga, Magíster en Ciencias Sociales. Encargada de la Unidad de Investigación de la Universidad  Arturo Prat, Sede Victoria. Estudiante del Doctorado en Estudios Interculturales de la Universidad Católica  de Temuco.

 

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