jueves, junio 13, 2024

Millonaria inversión del SAG para controlar a la Avispa taladradora, favoreciendo al irrentable modelo forestal

La sociedad civil es cada vez más consciente de los destructivos efectos que el modelo forestal ha ocasionado en los territorios donde se ha impuesto, impactos que van desde escases de agua, erosión e incendios que ocasionan pobreza en las comunidades colindantes a las plantaciones. Frente a esto la institucionalidad chilena, como el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), se han encargado de proteger y encubrir  las malas prácticas de las empresas forestales. En este contexto, desde hace algunos años la avispa taladradora que ataca al pino, ha expuesto el gran interés de sectores políticos y de funcionarios, por resguardar a forestales que no dejan ganancias al país.

 

Por Paola Henríquez Lagos – Mapuexpress 

El Servicio agrícola Ganadero (SAG) dio a conocer que liberará a 300 ejemplares de un insecto que atacará a la Sirex Noctilio conocida como avispa taladradora. Esta experiencia comenzará a ser probada en la comuna de los Ángeles de la región del Biobío, pero es necesario aclarar que en su ecosistema natural la avispa no presenta amenaza alguna para el bosque nativo, sino que las condiciones de vida artificial de los pinos es la responsable de su proliferación. Aun así, el costo del control corre por manos del Estado, es decir, todos los contribuyentes chilenos aportarán para que las empresas forestales sigan funcionando.

Maritza Schafer, coordinadora Forestal del SAG Araucanía, comentó a Radio Bio-Bio que “durante esta temporada estival estamos reforzando nuestras actividades de control biológico a través de la liberación de 300 ejemplares de ibalia leucospoide que es un controlador de la avispa sirex noxtilio, que ataca directamente a las larvas de primeros estadios”.

El fenómeno de la avispa taladradora ya traía de cabeza al organismo de Estado desde el año 2001 cuando se detectó, y rápidamente se expandió desde el Maule hasta Aysén, pero la investigación para su control biológico comenzó a desarrollarse en el año 2002, entregando resultados tres años después. Entonces se plantearon propuestas para las formas de control biológico, con varios tipos de especies que podrían hacer frente a la avispa taladradora. Mientras todo esto ocurría, funcionarios estatales y empresarios intentaron por todos los métodos mantener en bajo perfil los nocivos efectos de este insecto sobre las plantaciones forestales.

Para el año 2012 era tan evidente su presencia que declararon en cuarentena zonas del Biobío, la Araucanía y Los lagos. Sin embargo en ese entonces Maritza Schafer, tuvo una postura pública de negación a lo que estaba ocurriendo. Por correo interno en una consulta que se realizó el año 2012 contestó, “si tu consulta se refiere a plagas cuarentenarias te informo que no hay registro a la fecha”. La tajante respuesta pudo deberse por no causar alerta a alguna certificación internacional de las forestales.

El SAG que hoy canta victoria públicamente por su plan de control biológico, antes ya había probado con otras especies para atacar a la avispa taladradora. En la región de La Araucanía para el año 2013 funcionarios de este servicio estatal realizaron la incubación de deladenus siricidicola en 2.000 árboles, ya que este insecto afectaría el sistema reproductor de la hembra, causando infertilidad. También han impulsado el uso del parasito Megarhyssa nortoni que se come a las larvas de la avispa. Pero aún escasea la información sobre las consecuencias de introducir nuevas especies exóticas al territorio.

Sobre las responsabilidades de las forestales

La avispa ataca principalmente a pinos, abetos y alerce europeo, especies exóticas en Chile, pero el interés de la avispa por el pino radica en las condiciones que las plantaciones forestales le ofrecen para proliferar.

Esta especie ataca arboles debilitados. Una tesis de la Universidad Austral, realizada por María Ruiz explica que “el incremento poblacional depende de la disponibilidad de material apto para desarrollarse, debido a que cuando se encuentra en bajas densidades no puede concentrar ataques de suficiente magnitud para matar árboles vigorosos”.

Los daños propensos a suceder son la  muerte de los árboles y destrucción de la madera, porque las larvas hacen nido, agujereando al árbol y generan aserrín compacto. El principal daño es en la calidad de la madera, ya que se produce su degradación debido a la acción del hongo Amilostereum areolatum y a la acción de las larvas.

Incendios forestales son la cortina de humo para tapar el daño de la avispa taladradora

Para el año 2012 una gran cantidad de incendios forestales a lo largo del país, despertaron las sospechas de activistas y organizaciones ciudadanas. En ese entonces se escuchó cautelosamente una posible tesis de auto atentados, dado el panorama internacional de la comercialización de la madera, ya que las empresas forestales afectadas por este insecto no califican para la obtención de sellos de certificación ambiental, como FSC en ese año.

Se incorporaron además, medidas específicas que incluye la resolución n° 973 del 14 de mayo del 2010 que permitió el corte de árboles infestados por el Sirex y su eliminación mediante incineración, picado o enterramiento.

En este contexto el equipo de investigación periodística de la Universidad de la Frontera postuló en el libro Vidas de papel, la vinculación de los incendios con la presencia de la avispa taladradora.

El documento enuncia el contexto social que rodeaba al mediático incendio del Fundo Casa Piedra en Carahue en el año 2012, que dejó a 7 brigadistas muertos entre las llamas, “mientras el gobierno y la empresa Mininco, junto a la contratista Cerda insisten en señalar la hipótesis del atentado incendiario de carácter intencional y terrorista, varios actores señalan la posibilidad de que este incendio fuera un autoatentado de la propia forestal”.

El ex Fiscal regional de La Araucanía, Francisco Ljubetic, tuvo esa misma cautela declarando para Radio Biobío y como quedo registrado en el libro: “El persecutor añadió que dentro de las líneas investigativas, tampoco se descarta la vinculación de los incendios forestales con plagas que podrían afectar a los bosques de las empresas”.

Con el paso del tiempo el tema dejo de estar en discusión pero las empresas forestales siguen estando en la mira, en vías de exigir que las forestales paguen por las consecuencias de mantener un negocio irrentable que causa más problemas de los que solventa con puestos de trabajo.

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