martes, agosto 4, 2020

Las lecciones que deja la pandemia sobre nuestro actuar como especie humana

Enrique Pizarro Larraín, ingeniero ambiental.

Miembro Red de Acción por los Derechos Ambientales RADA

Cuando aún no se registraba el primer caso en Chile por el virus Covid-19, por allá en la primera semana de marzo de este año, nos alegramos cuando la NASA y la Agencia Espacial Europea publicaban imágenes satelitales que evidenciaban una disminución de los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) en el aire de China, entre los meses de enero y febrero, tal como lo publicara la BBC News[1].

La nueva potencia mundial fue el primer país expuesto al virus y el gobierno del país asiático decretó, a comienzo de este año, el cierre de fábricas, comercios y fronteras, y la cuarentena total por 60 días. Estas restricciones provocaron un descenso en los niveles de las emisiones atmosféricas que genera el país más contaminante del planeta[2].

A medida que avanzaba la pandemia, extendiéndose desde Asia hacia Medio Oriente y Europa, también se extendían las restricciones, cuarentenas y confinamientos, por lo cual las actividades productivas de la industria y el comercio cesan casi en su totalidad.

Entonces se comienza a visualizar que algo bueno traía consigo el coronavirus. Después de casi tres décadas los habitantes del norte de la India podían ver las cimas del Himalaya[3],  gracias a los cielos limpios sin contaminación; o también, los habitantes de Venecia observaban como por los canales que transitan, se dejaban ver delfines, cisnes y otras especies de aves y peces[4]. Y así podemos seguir con una larga lista de hitos que nos “hablaban” de este respiro que esta(ba) teniendo el planeta, cuando los seres humanos obligadamente tuvimos (tenemos) que quedarnos en casa y detener nuestras actividades.

Cuando comenzábamos a maravillarnos con estas postales que nos brinda el planeta sin la actividad humana de por medio, una diversidad de cientific@s del mundo coinciden y plantean que el surgimiento de esta pandemia obedece a una zoonosis[5], la que corresponde a la trasmisión de agentes infecciosos de una especie animal a otras especies, incluida el ser humano, debido principalmente a la intromisión del humano en hábitats salvajes.

Existe bastante experiencia y documentación respecto a la zoonosis, según afirma la Organización Mundial de la Salud OMS, durante los últimos 40 años el 75% de nuevas enfermedades del ser humano[6] -como el SIDA, Ebola, MERS, SARS (pariente del actual coronavirus), la gripe porcina, gripe aviar, entre otras- son producto de los “saltos” de virus u otros agentes patógenos a los seres humanos, los cuales solo implicaban a los animales y sus ciclos naturales.

El actual virus que nos afecta, se trasladó desde un animal salvaje al ser humano, “lo más probable es que el huésped evolutivo o ancestral fuera un murciélago”, dijo Chris Walzer, director ejecutivo de salud de Wildlife Conservation Society, pero “Lo que no sabemos es cómo el virus llegó a los humanos y [a través de] qué posible huésped intermediario pasó”[7]. Todo esto ocurrió en el mercado de vida silvestre de Wuhan (China) -y al igual que en otros mercados de fauna salvaje- estos son una pesadilla del maltrato animal, con condiciones terriblemente hacinadas y antihigiénicas[8], son una mezcla ideal para generar nuevas amenazas virales.

Existe evidencia científica que confirma que: la destrucción de los hábitats naturales, la deforestación, la disminución de la biodiversidad, la alteración de los ecosistemas y el comercio de especies silvestres, facilita el riesgo de transmisión de virus desde los animales a las personas[9]. Todas estas acciones que desarrolla el ser humano en busca del aprovechamiento máximo de los recursos naturales -principalmente con fines productivos y de generación de capital- impone el desplazamiento de toda vida silvestre a espacios aún más reducidos, anulando –con ello- los factores de mitigación de brotes futuros, la adaptación climática, la seguridad alimentaria y otros beneficios que nos ofrece la naturaleza.

Por lo tanto, la cima del Himalaya, los peces en los canales de Venecia, son sólo un espejismo en esta pausa obligada que tuvo la humanidad producto de la emergencia sanitaria. Porque comenzamos a descubrir cómo los intereses económicos -los que degradan la naturaleza y sus recursos- empiezan a sacar provecho de esta situación. Ejemplo de esto, es saber que la minería, las centrales termoeléctricas, el sector pesquero, forestal, inmobiliario no se detienen, e inclusive algunos sectores, como la industria del plástico a nivel mundial –y en Chile no es la excepción- han aprovechado este momento  de pandemia y los temores asociados a esta[10], para disfrazar la idea de seguridad sanitaria que dan los plásticos de un solo uso, en especial las mascarillas, las que ya se están viendo flotando en el mar o en las orillas de playas[11]. Todo esto en complicidad con los gobiernos, lo que ha generado una especie de “nueva confianza” hacia los plásticos de un solo uso y con ello revirtiendo los comportamientos positivos que se habían ganado en la población[12].

Otro ejemplo concreto de esta indiscreción, ocurrió a fines de marzo 2020, cuando el gobierno de Chile, a través de Subpesca, emitió la autorización[13] para que la industria pesquera -barcos fábrica arrastreros- puedan elaborar harina y aceite de pescado para nutrición animal con especies que tradicionalmente están destinadas al consumo humano, como lo son la corvina, pejerrey, sierra, reineta, jibia entre otras.

Se puede mencionar, de igual forma, que durante este tiempo de pandemia el ingreso de proyectos de inversión que se presentaron durante el mes de marzo 2020, se han casi triplicado en comparación a periodos similares en años anteriores con una inversión 7 veces mayor[14].

Y esto ocurre del mismo modo en el resto del planeta. Las chimeneas vuelven a humear en China e India, por los ductos vuelven a correr los Riles (residuos industriales líquidos), los vertederos están recibiendo aún más basura, principalmente de los plásticos de usos clínicos, los que se usan en los hospitales pero también a nivel doméstico, como son guantes, geles y jabones, toallitas desinfectantes, mascarillas y otros. Por ejemplo, el gobierno italiano estima que necesitará más de 90 millones de mascarillas desechables por mes y todos estos residuos no se pueden reciclar[15]. Su destino final será el vertedero, la incineración o algún curso de agua.

Entonces, no debería sorprendernos la aparición continua de nuevas enfermedades (algunas de potencial pandémico), si continuamos perturbando y destruyendo de uno u otro modo la naturaleza. Los expertos advierten de la importancia que tiene la relación existente entre la salud de la fauna, los ecosistemas y el ser humano, en donde un desequilibrio en algunos de estos tres componentes afectará al resto[16].

Esta concepción del equilibrio que debe existir entre las especies con su entorno -y en especial el comportamiento del ser humano-  ya es conocida por el pueblo originario Mapuche del sur del Abya Yala, al igual que otros pueblos originarios del mundo entero, lo entienden como una cuestión básica de relación respetuosa y simétrica entre todos los seres que cohabitan en un mismo territorio.

Bajo esta lógica, para el peñi José Quidel (lonko de la comunidad mapuche Itinento, magíster en Antropología Social y titular de cátedras universitarias) esta pandemia es la “resultante de una serie de acontecimientos de la (mala) relación entre las especies que habitamos la gran casa, nuestro planeta”[17]. Pero es la especie humana, y casi exclusivamente, las personas no indígenas, las que han sostenido una transgresión en los diversos espacios, sin considerar las diferentes vidas que coexisten. Sólo se ha pensado en las ganancias y el confort de ciertos grupos, al costo de la destrucción y aniquilación de muchas vidas, biológicas y espirituales.

Por lo tanto, qué pasará si siguen apropiándose de la naturaleza, las empresas trasnacionales en plena complicidad con los Estados nacionales -independiente de su orientación política- para llevar adelante proyectos de inversión que van dejando destrucción, miseria y contaminación a su paso.

Es la pandemia de la codicia y la ambición, que se llama capitalismo, la que debemos evitar que se propague. El conocimiento ancestral y científico coincide en que no podemos seguir con las dinámicas desarrolladas hasta ahora, exprimiendo el planeta y las personas, para que los números de la economía sigan dictando los rumbos de la vida. Lo peor que le puede pasar al planeta, es que si aparece una vacuna contra el Covid19 nos olvidemos del conocimiento y de las señales que está dando la ñuke mapu.


[1] https://www.bbc.com/mundo/noticias-51713162

[2] Así lo señala el Informe de la Brecha de Emisiones 2019 (Emissions Gap Report) del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)

[3] https://www.lavanguardia.com/vida/20200412/48448150310/himalaya-vuelve-a-verse-india-treinta-anos-contaminacion-pandemia-coronavirus.html

[4] https://www.infobae.com/america/mundo/2020/03/18/el-agua-de-venecia-quedo-transparente-y-con-peces-ante-la-falta-de-turistas-y-la-cuarentena-por-el-coronavirus/

[5] https://www.dw.com/es/qu%C3%A9-relaci%C3%B3n-tienen-la-pandemia-de-coronavirus-y-la-destrucci%C3%B3n-de-la-flora-y-la-fauna/a-53125129

[6] https://www.eldiario.es/sociedad/destruccion-naturaleza-provocada-enfermedades-COVID-19_0_1016299124.html

[7] https://es.mongabay.com/2020/03/trafico-de-vida-silvestre-covid-19-coronavirus-pandemia/

[8] https://www.nationalgeographic.es/ciencia/2020/05/para-prevenir-las-pandemias-dejemos-de-ser-irrespetuosos-con-la-naturaleza

[9] https://newsroom.wcs.org/News-Releases/articleType/ArticleView/articleId/14247/New-WCS-Special-Report-Shows-Links-between-Degradation-of-Ecological-Integrity-and-Emerging-Infectious-Diseases.aspx

[10] https://sabes.cl/2020/06/04/plasticos-de-un-solo-uso-y-seguridad-o-como-aprovecharnos-del-miedo/

[11] http://oceansasia.org/beach-mask-coronavirus/

[12] https://www.eco-business.com/news/world-environment-day-2020-how-a-pandemic-is-changing-sustainability/

[13] Mediante resolución Ex. N° 910 del 31 de Marzo de 2020

[14]http://olca.cl/articulo/nota.php?id=107913&fbclid=IwAR0_XUZmuEq6K8NNwObKyXqALeQtedFqjYoLnrRKB2caqGiKAd_PZbUvTjY

[15] https://es.reuters.com/article/idESKBN21B2ZF

[16] https://www.dw.com/es/qu%C3%A9-relaci%C3%B3n-tienen-la-pandemia-de-coronavirus-y-la-destrucci%C3%B3n-de-la-flora-y-la-fauna/a-53125129

[17] https://www.enestosdias.com.ar/4551-para-el-pensamiento-mapuche-el-covid19-es-una-resultante-antes-que-un-fenomeno-en-si-mismo?fbclid=IwAR0PSqjYEvHIwK8EiPxEts3u9LCQ42JmEw3B2ws28Ag24iFQmkXWzcqwh60

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