martes, octubre 4, 2022

Profanación y sacrilegio de espacios sagrados en Temuco: Los hallazgos arqueológicos que poco o nada se sabe

A los pies del Cerro Ñielol de la ciudad, ha habido una serie de hallazgo de osamentas y piezas mapuche antiguas.

Fuente: elciudadano.com

Últimos hallazgos han sido desenterrados y reubicados sin mayor conocimiento público. Todo el largo del borde de los pies del Cerro Ñielo de Temuco habría sido un eltün, un complejo funerario conectado a espacios espirituales. Hallazgos confirman la importancia espiritual de los espacios que se han intervenido sin que exista ninguna medida de protección.

En el Barrio Coilaco se ubica el Liceo Tecnológico, allí un proyecto de construcción impulsado desde la administración municipal anterior amenaza un Eltün, un espacio funerario que data de unos mil quinientos años.

Los cementerios de la denominada cultura mapuche “Pitrén” se emplazaron principalmente en sectores de laderas de cerros o lomas de baja altura en el valle central y la costa, y siempre relacionados con hitos geográficos de relevancia y muy distinto a las características que se conoce hoy de un cementerio, es decir uno al lado de otro.

La fundación de Temuco fue impuesta a la fuerza en 1881 y se hizo sobre una serie de espacios sagrados de gran importancia para la cultura mapuche. Algunos elementos:

  • El territorio conocido como Temuco en el valle del Cautín, entre el Cerro Ñielol y Conún Huenu, concentraba una serie de humedales (pu menoko) de gran valor por sus características de biodiversidad, medicinal y espiritual.
  • El nombre del Ñielol (NgenLol) se relaciona a un espíritu protector en su interior y el de Conun Huenu como ventana o tribuna al mundo espiritual.
  • Ambos cerros se identifican como parte de un complejo sagrado que involucra a otros dos cerros en las afueras, que estarían interconectados.
  • Los primeros asentamientos de la ciudad, como es la extensión de la avenida que se conoce como Balmaceda, se hizo sobre espacios fúnebres y sagrados.
  • Hoy, diversos desentierros dan cuenta de su importancia. Un estudio identifica que en la década de los 60 y 80 se realizaron numerosos “rescates” de cementerios y contextos funerarios en varios puntos de la ciudad de Temuco, destacando la presencia de hallazgos arqueológicos en pleno Barrio Coilaco, a los pies del Cerro Ñielol. Uno último data del 2018.

Contexto

El nombre del Cerro Ñielol en Temuco, es una toponimia antigua mapuche que invoca una palabra compuesta que indica que, al interior del Cerro, existe una gran fuerza o espíritu protector, un Ngen, que es parte de un Complejo ceremonial religioso milenario que, de acuerdo con saberes ancestrales, vincula a cuatro cerros distribuidos en amplias zonas, incluido el Cerro Conun Huenu ubicado frente al Ñielol en lo que es hoy la comuna de Padre Las Casas.

Se dice que el Cerro Ñielol y el Conun Huenu están conectados directamente y este último, al que se le depredó su naturaleza nativa, su toponimia se relaciona con ser una puerta o entrada al mundo espiritual, cuya extensión territorial entre uno y otro cerro, donde se construyó la ciudad, estaba cubierta hasta inicios del siglo 20, por ecosistemas frágiles y de gran biodiversidad, llamado Menoko o Humedales, donde predominaba el árbol TEMU, endémico de corteza rojiza, con hojas ovaladas siempre verdes, con flores blanquecinas a modos de ramilletes, con sus frutos redondos cubierto de color marrón obscuro con tonalidades rojizas, con diversos componentes de uso medicinal, propio de humedales.

Este árbol, que le da el nombre a la ciudad de Temuco al igual que los humedales por el Ko de Agua, prácticamente no se conoce, su población es escasa por la depredación que ha sido objeto.

Se dice desde portadores de la memoria antigua, que el Cerro Ñielol se vincula con diversos aspectos de regulación climática en el territorio y en su interior, se han identificado varios espacios de importancia cultural mapuche, entre ellos: El sector de los Chemamüll o figuras con formas de gente de madera, conocido como Meli Folil Kipvn relacionada a cuatro seres de la raíz o procedencia mapuche, espacio que habría sido un tradicional lugar ceremonial.

También, se identifican lugares con aguas puras medicinales de vertientes que después fueron señaladas como “aguas santas”.

Asimismo, lo que hoy es conocido como la gruta de la virgen, también era identificado como un importante centro de conexión.

Y, el complejo fúnebre a lo largo de la falda del Cerro Ñielol, donde se han generado diversos desentierros en los últimos años dando paso principalmente a construcciones.

Actualmente, el Barrio Coilaco de Temuco se encuentra amenazado por proyectos de construcción que afectarían espacios sagrados milenarios, donde ha habido hallazgos de diversas piezas y cerámicas mapuche, así como osamentas.

Algunos de los desentierros y perjuicios

Un desconocido estudio sobre sitios, al que tuvimos acceso, denominado: “ESTUDIO DE SIGNIFICACIÓN CULTURAL E HISTÓRICA BARRIO COILACO COMUNA DE TEMUCO”, barrio contiguo al Cerro Ñielol, elaborado en el marco del Programa fomento y difusión de las artes y culturas de los pueblos indígenas Subdirección Nacional de Pueblos Originarios, Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, de agosto del 2021, da cuenta de una serie de hechos.

El estudio, en primer lugar, considera relevante en su investigación que en la década de los 60 y 80 se realizaron numerosos rescates de cementerios y contextos funerarios en varios puntos de la ciudad de Temuco, destacando la presencia de hallazgos arqueológicos en pleno Barrio Coilaco, a los pies del Cerro Ñielol.

Pabellón de la Araucanía. Una de los últimos desentierros que se identifica, es del año 2018, donde docente y estudiantes de cuarto año de la carrera de Arqueología de la Universidad Católica de Temuco, registran los hallazgos del sitio ubicado en la zona norte del denominado “Pabellón de la Araucanía”, por calle Prat a un costado de la entrada oficial del Monumento natural Cerro Ñielol. Se trata de un hallazgo mixto, de tipo Alfarero Temprano, Histórico y Subactual.

Imagen construcción Pabellón de la Araucanía

Liceo Tecnológico (exIndustrial B-22).

Por su parte, se han registrado destacados hallazgos arqueológicos en el actual Liceo Tecnológico de Temuco, ubicado en Balmaceda #429.

El estudio destaca la descripción de un hecho ocurrido el jueves 16 de agosto de 1984, donde un profesor del Liceo Industrial B-22 de esta ciudad (Hoy Tecnológico), informó al Museo del hallazgo de algunos restos arqueológicos -cerámica y restos óseos- que habían aparecido en trabajos realizados por alumnos dentro del establecimiento.

El hallazgo consistía en un ceramio, con características similares a los encontrados en el sitio Campus Andrés Bello en 1982, asignados al estilo Pitrén. Este se encontraba al lado del cráneo de un individuo sepultado en forma ectada, apoyado sobre su lado derecho, y en posición general S- N, tomando como eje la columna y la mirada hacia el NE.

Cabe hacer notar que el sitio en cuestión ya había sido destacado por numerosos hallazgos de ceramios similares en una remoción de terreno hecho cuando este pertenecía a la Universidad Técnica del Estado. En esa ocasión se retiraron varias piezas que quedaron en poder de dicha casa de estudios.

Actualmente, estos espacios se encuentran amenazados por un proyecto de construcción que viene desde la administración municipal anterior, sin embargo, en el presente, se estaría persistiendo, existiendo una gran preocupación de diversos agentes de la cultura mapuche e intercultural.

Imagen de acceso Liceo Tecnológico de Temuco con bandera mapuche religiosa

Ñielol 1 y Ñielol 2. Otro antecedente sobre hallazgos en este sector se remonta a una publicación de Américo Gordon en Diarios de Campo del museo de la Araucanía, describe, para la década del 60, dos sitios arqueológicos consignados como Ñielol 1 y Ñielol 2. Sobre Ñielol 1 señala:

“(…) se hallaron varias sepulturas al rebajar el terreno para la plaza de juegos. El material, con cántaros tipo Pitren se halla (sic) en la sede central de la U. Al recorrer el sitio se recolectaron fragmentos de alfarería y esquirlas”. Este sitio corresponde al descrito posteriormente por profesionales del Museo Regional.

El sitio “Ñielol 1” se localiza en las faldas del Cerro Ñielol, separada solo por el Canal Gibbs o Estero Coilaco. Adan y Mera (2011), señalan que la colección está depositada en el Museo Regional de la Araucanía (5 piezas) y en la Universidad de la Frontera (19 piezas que podrían corresponder a un hallazgo anterior), en Temuco.

Se trata principalmente de jarros, botellas, ollas y un “modelado zoomorfo” de mediano grosor (5-7 m.m.), piezas monocromas. Los autores señalan que se trataría de un “sitio de entierro de considerables dimensiones”.

El sitio señalado como “Ñielol 2”, estaría ubicado de calle Lynch hacia el oriente, a los pies del Cero Ñielol y separado por el Estero Coilaco (Canal Gibbs-Gabriela Mistral). Sobre este hallazgo señala Gordon: “Al lado E de la calle y entre el canal al pie del cerro Ñielol algunos artefactos.”

Hallazgo Quinta Santa Elvira, actual Villa Ñielol. Américo Gordon, en la década del 60, denominó otro sitio como “Ñielol 3”. Se trata de un sitio en sector adyacente a Cementerio General de Temuco, por calle Prieto Norte. Hallazgo de urnas funerarias con asociación a Cerámica conocida como “Valdivia”, correspondiente al periodo Alfarero Tardío Prehispánico.

Al respecto Gordon describe el sitio Ñielol 3: “Al efectuar la remoción de tierra (…) el bulldoser pasó por cinco urnas y los cortó y despedazó. Sin embargo, los fondos quedaron in situ. Al revisar el terreno ubicamos una superficie de tierra quemada color rojo, carbón y algunos palos de la construcción de la ruka.”

Este sitio corresponde al descrito posteriormente por profesionales del Museo Regional como “Población Fundo Santa Elvira”. A continuación, se reproduce parte de este informe que describe los hallazgos:

El lunes 7 de noviembre de 1983, mientras se efectuaban excavaciones para instalar un arranque de agua potable, trabajadores de la construcción encontraron dos urnas funerarias a una profundidad de 70 a 90 cms. Ambas piezas se encontraron fracturadas y una de ella con restos de cerámica en su interior. Se trataría entonces de un sitio de sepultación en urnas funerarias que probablemente fueron más abundantes y destruidas luego por las labores agrícolas. Ambas piezas contenían huesos humanos -según versiones de los autores del hallazgo-, pero éstos fueron destruidos o recolectados por personas del lugar. Sólo se lograron rescatar algunos fragmentos y huesos aislados. Cabe destacar que es el hallazgo de urnas más austral encontrado en la región. Se comprobó que una de ellas presentaba características de cerámica Valdivia (rojo sobre blanco). Es importante hacer notar que años atrás, trabajadores de un lugar cercano arrasaron con varias urnas que se encontraban sepultadas allí. Es probable entonces que estas últimas sean sólo parte de un grupo mayor localizado en el área en particular.


Imagen: Barrio Coilaco 1919. Con cruces en rojo se muestra el límite urbano en Avenida Prieto Norte. Se destaca estero Coilaco o canal Gibbs cruzando por calle Las Heras. Captura realizada utilizando el mapa Plano de la ciudad de Temuco y sus poblaciones, material cartográfico. Temuco. Recuperado 15 de diciembre de 2020 desde: http://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/

Señalar a su vez, que el sector de emplazamiento de la antigua Escuela Agrícola, actualmente perteneciente al Liceo Pablo Neruda, es mencionado en relatos relacionados con el último levantamiento mapuche de 1881, de ahí su importancia para la historia regional y de la ciudad de Temuco.

Todo este espacio alrededor del cerro Ñielol se relaciona con un espacio fúnebre. También en las inmediaciones en la denominada Avenida Prieto Norte, se identifica una antigua cancha de Palin (palihue) y en MonteVerde, espacios de ceremonia de Nguillatún (nguillatuwe), entre otros.

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Temuco y Padre Las Casas se construye sobre humedales, sobre lugares sagrados y el Cerro Ñielol no es sólo parte fundamental de la identidad en Temuco, no es solamente un pulmón verde, casi el único que va quedando en estas tierras, es parte de un territorio con diversos elementos naturales interconectados indispensables para el desarrollo de la vida y la protección de quienes habitan, que ha sido y sigue siendo desde la memoria viva, un espacio que es parte de un complejo religioso y espiritual.

La desprotección de estos espacios, así como la constante amenaza a seguir alterando y afectando, transgreden una serie de normas de derecho indígena y patrimonial.

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