sábado, julio 13, 2024

Leftraru fvtra ñidol tokingerkefuy (La historia de Lautaro desde mirada mapuche)

Extraído de web de Fouxy

 

Muchas son las fuentes de la época que nos hablan de Leftraru pero están escritas por los españoles para inmortalizar sus propias hazañas.
Reconstruir e interpretar estos sucesos es parte de nuestra tarea. Se dice que Leftraru nació en el año 1534 en la zona de las grandes selvas del Carampange y era hijo de un importante Longko de la zona.
Fue tomado prisionero en su adolescencia y su cautiverio duró seis años; sin embargo nuestra gente dice que lo prepararon de pequeño. Como es la costumbre mapuche antigua, le dieron de beber Lawen de pewtuwvn, remedio de visión. Su familia supo del destino que le esperaba y lo prepararon para que lo realizara como un sabio.

Así, nuestro gran Toki ya estaba preparado cuando llegó a la actual plaza de armas de Santiago, (donde se encuentra hoy el museo), como caballerizo de Pedro de Valdivia.
Ahí, paciente, reconoció al caballo, lo estudió y aprendió de él. De esta manera lo llevó más tarde a nuestro pueblo y creó cuerpos de caballería y posteriormente la infantería montada, lo que permitió movilizar prontamente a sus fuerzas y recorrer grandes tramos.
Escuchó y aprendió las técnicas del enemigo. Observó sus debilidades, sus tácticas, aprendió de sus fortalezas y de su poderío llevado adelante en nombre de la cruz y por la espada. Se controló ante las grandes matanzas de sus hermanos, las mutilaciones de narices y orejas, las incursiones a su propio territorio en busca de “chinitos”, niños mapuche para esclavizarlos. Los trabajos forzosos, la avaricia por el oro y el imperioso anhelo de crear ciudades y explotar la tierra. También conoció a wakolda, su mujer.
Luego, retornó a su nación. Apareció por primera vez peleando por su pueblo en la Batalla de Tukapel un 25 de diciembre de 1553; al mando del toqui, los Weichafe dan muerte a Pedro de Valdivia. Es así como comenzó a idear ropa de defensa, escudos y cascos con cuero de lobo endurecido, armaduras y parapetos móviles para contener las armas de fuego. El garrote arrojadizo, lazos para botar al enemigo de los caballos. Para defenderse de la caballería ideó pozos tapados con ramas en donde el lugar de paso era forzoso; estos eran de tal profundidad que impedía la huida. Establece el uso de fortificaciones tanto frente al enemigo como en retaguardia, lo que les permitía proteger la retirada. Creó formaciones de piqueros en tres líneas de combate, las combinó con la acción de los honderos por los flancos . Ideo el mimetismo, asemejarse al terreno, el procedimiento de explorar los terrenos antes de combatir y elegir previamente el campo de batalla. Invento la guerra fría o guerra psicológica, haciendo llegar noticias de manera de desmoralizar al enemigo.
La primera victoria importante fue la batalla de Marihueñu, en 1554 donde derrota a Francisco de Villagra y destruye Concepción. De esta manera su figura comienza a sobresalir. Sin embargo, las pestes y hambrunas azotan a nuestro pueblo en 1554 y 1555 y obligaron a Leftraru a planificar el uso de los recursos. El gobernador Francisco de Villagra ordena repoblar Concepción. A fines de ese año Leftraru la destruye por segunda vez.
En 1556 el Ñidol Toki inicia su primera campaña al valle central, el Maule, para atacar Santiago. Tras un ataque español, decide regresar al sur.
En 1557 inicia su segunda campaña contra Santiago para lograr la expulsión del enemigo. Reclutó a los seiscientos mejores weichafe de la zona y avanzó a la ciudad de Santiago. Los santiaguinos pensaban regresar al Perú temiendo por sus vidas.
Una noche, en el campamento a orillas del río Mataquito, como un mapuche antiguo, Leftraru, en un sueño-visión supo que moriría. Se lo contó a Wakolda. Al amanecer, al salir de su ruka, una lanza lo atravesó. Los yanakona lo habían delatado. Era un 29 de abril de 1557.
Sus hermanos resistieron por más de cinco horas contra las fuerzas españolas. El cuerpo de Leftraru fue desmembrado y su cabeza, ensartada en una lanza, exhibida en la plaza de armas de Santiago. Sin embargo nadie logró borrar su figura, que se agigantó con los años y se convirtió en uno de los grandes símbolos para la lucha y resistencia Mapuche

 

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